Dos dudosas muertes en una semana exponen la crisis sanitaria y la presunta venta de drogas en los penales de José León Suárez.
Investigación judicial en el Complejo Zona Norte
La tensión intramuros en el Complejo Penitenciario Zona Norte del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) ha alcanzado un punto crítico tras confirmarse el fallecimiento de dos internos en un lapso de apenas siete días. Las muertes, ocurridas en las Unidades Penales 46 y 47 de la localidad de José León Suárez, partido de San Martín, han encendido las alarmas judiciales y reactivado severas denuncias por parte de la población carcelaria y de diversos organismos de derechos humanos.
Los decesos, rodeados de sospechas que apuntan directamente a la negligencia médica sistémica y al tráfico de estupefacientes bajo supuesta tolerancia penitenciaria, ya están bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 1 del Departamento Judicial de San Martín. Para garantizar la imparcialidad de los peritajes, las autoridades judiciales ordenaron que las correspondientes autopsias se realicen en la morgue judicial de Lomas de Zamora.
El caso de la Unidad 47: Denuncias por abandono de persona
El primer fallecimiento registrado formalmente fue el de Pedro Fernández Centurión, de 58 años, quien se encontraba alojado en la Unidad Penal 47 bajo la tutela del Departamento Judicial de La Matanza. Fernández Centurión falleció el lunes 1° de junio en el Hospital Eva Perón de San Martín, luego de sufrir un cuadro de shock séptico derivado de una insuficiencia renal grave, diagnóstico por el cual permanecía internado desde el 28 de mayo.
Sin embargo, detrás del parte médico oficial se esconde una grave denuncia de abandono institucional. Fuentes directas desde el interior del penal aseguraron a este cronista que el interno llevaba semanas reclamando una derivación médica externa debido al agravamiento de sus dolores. Según los testimonios recopilados, el personal de guardia postergaba sistemáticamente su traslado alegando una crónica falta de móviles disponibles y de personal de custodia para el operativo.
«Nuestro compañero hacía mucho tiempo venía reclamando que lo saquen al hospital. Acá no hay nada de medicina, la atención es esporádica y prácticamente nula. Si alguien tiene una enfermedad en la cárcel, se muere», afirmó con crudeza un recluso de la misma unidad.
Colapso sanitario y la postura de los organismos de DD.HH.
Esta preocupante realidad no constituye un hecho aislado en el territorio bonaerense. Informes periódicos elaborados por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) y diversas organizaciones internacionales coinciden en que la deficiente atención médica es la primera causa de muerte evitable en los contextos de encierro de la provincia.
Desde la CPM han insistido reiteradamente ante las autoridades ejecutivas en la urgencia de una reforma estructural: que los reclusos accedan directamente al sistema de salud pública provincial en lugar de depender de la sanidad penitenciaria, un esquema que históricamente ha demostrado un funcionamiento defectuoso y un profundo desprecio por la integridad de los internos.
Descompensación fatal en la Unidad 46 y sospechas de narcotráfico
Apenas veinticuatro horas después del primer deceso, el martes 2 de junio, el complejo penitenciario sumó una nueva víctima. Jonathan Ceballos Chávez, de 44 años y a disposición del Juzgado de Ejecución Penal N° 1 de Mercedes, falleció en circunstancias que combinan la urgencia médica con el submundo delictivo intracarcelario. Ceballos Chávez, alojado en el pabellón 3 de la Unidad Penal 46, se descompensó súbitamente mientras mantenía un encuentro con su pareja en la habitación destinada a las visitas íntimas.
De acuerdo con las actuaciones labradas por el subalcaide Matías Cabana, tras la alerta emitida por el encargado del Salón de Usos Múltiples (SUM), un grupo de reclusos improvisó una camilla con una frazada para trasladar de urgencia al afectado hacia el sector de sanidad. Allí se le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) al constatar signos vitales débiles, decidiéndose su traslado inmediato al Hospital Bocalandro, donde los profesionales médicos determinaron que ingresó sin vida.
El testimonio clave de su pareja, Jesica Jacqueline Penoff, detalló que el interno sufrió una descompensación repentina y se golpeó la cabeza contra el borde de la cama. No obstante, las declaraciones de los compañeros de pabellón de la víctima redirigieron la investigación hacia un trasfondo mucho más complejo: señalaron que Ceballos Chávez habría consumido una combinación de cocaína y sildenafilo (viagra).
La denuncia más severa radica en el origen de las sustancias. Según los internos, la droga fue adquirida en el pabellón 2, un sector que, según describen, opera abiertamente como un mercado de estupefacientes bajo la supuesta connivencia y autorización de los propios efectivos penitenciarios.
Con estos dos casos, el saldo en el Complejo de Zona Norte asciende a por lo menos cuatro muertes en lo que va del año, en un marco de creciente conflictividad que también incluye denuncias por violaciones a los derechos humanos presentadas por el colectivo de estudiantes universitarios de la Unidad Penal 48.
Fuente TA
Redacción: Informe Norte








