San Isidro: El pacto del endeudamiento y la asfixia al vecino en la era de la “motosierra”
La política tradicional de San Isidro acaba de firmar un pagaré de $30.000 millones que, indefectiblemente, saldrá del bolsillo de los vecinos. En una sesión que pasará a la historia local por sus inexplicables piruetas legislativas, el intendente Ramón Lanús logró que la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes le aprobara la emisión del “Bono de Infraestructura”. Lo que en la superficie se vende como un triunfo del diálogo político, en los números fríos es un endeudamiento innecesario, costoso y con un destino que, bajo la retórica de la “integración urbana”, sigue siendo un cheque en blanco.
La paradoja libertaria: Motosierra nacional, endeudamiento local
Para entender la gravedad de esta medida, hay que mirar el contexto macroeconómico. Ramón Lanús es un alfil directo de las políticas de Javier Milei. A nivel nacional, el gobierno libertario ha paralizado por completo la obra pública, ha implementado un ajuste asfixiante sobre el Estado, recortó drásticamente los beneficios a personas con discapacidad y eliminó los subsidios a la energía.
Esta política de shock ya está ahogando la economía diaria de los habitantes de San Isidro, quienes ven cómo sus facturas de luz y gas se multiplican mientras su poder adquisitivo se desploma. ¿Cuál es la respuesta de la gestión de Lanús ante este vecino ya asfixiado? Emitir deuda municipal por 30.000 millones de pesos.
En economía no hay magia: los bonos se pagan con recaudación. Este festival de bonos indexados —que ajustarán por tasa mayorista más un 9%— obligará al municipio a aumentar brutalmente las tasas municipales (ABL) en el futuro cercano para hacer frente a los vencimientos. El vecino de San Isidro financiará con sus impuestos locales las obras que la Nación decidió abandonar.

El inexplicable giro del peronismo y los “héroes” del quórum
La semana pasada, este mismo proyecto había naufragado por falta de quórum. La oposición se mostraba férrea, denunciando la falta de claridad sobre qué se iba a hacer con semejante montaña de dinero. Sin embargo, siete días en la política bonaerense parecen ser suficientes para reescribir las convicciones.
El salvavidas de la gestión de Lanús vino de donde menos se esperaba: las concejales Manuela Schuppisser (del Movimiento Derecho al Futuro, ligada al peronismo) y María Inés Feldtmann (del Partido Demócrata). Ambas aportaron el quórum vital que el oficialismo no tenía.
El caso de Schuppisser es, cuanto menos, llamativo. Justificó su giro argumentando que no especula con el “cuanto peor, mejor”, y que exigirá que los fondos vayan a barrios populares como La Cava. Sin embargo, aprobar un crédito de esta magnitud a una gestión alineada con un gobierno nacional que ella misma acusa de “disciplinar” y “tomar de rehén a los bonaerenses”, resulta una contradicción flagrante. El “rol protector del Estado” que la edil dice defender se traduce, paradójicamente, en entregarle un cheque multimillonario a los ejecutores del ajuste.
“Critico, pero apruebo”: El insólito caso del concejal Meca
Si de incoherencias se trata, el premio mayor de la jornada se lo llevó el presidente del bloque del Frente Renovador, Federico Meca.
Durante su intervención, Meca expuso una radiografía perfecta de por qué este crédito es un despropósito: “Las obras en los barrios populares ya deberían haberse realizado con los fondos recaudados a través de los impuestos que pagan los vecinos. Sin embargo, esos recursos fueron destinados a otras prioridades, como por ejemplo la publicidad oficial”.
El diagnóstico es económicamente intachable: si el municipio tiene plata para publicidad, no necesita endeudarse a tasas usurarias para hacer cloacas. Es un problema de asignación de recursos, no de falta de fondos. ¿Qué hizo Meca tras exponer esta brillante tesis en contra del proyecto? Votó a favor. La inclusión de una supuesta “rendición mensual” bastó para que el Frente Renovador convalidara una deuda que ellos mismos reconocen como hija de la mala gestión de los recursos corrientes.

Un futuro hipotecado
Al final del día, el único bloque que mantuvo la coherencia frente a los números fue el possismo (Acción Vecinal San Isidro Distinto-UCR). Como bien advirtieron, esta emisión de deuda ata al municipio por cinco años a instrumentos indexados altísimos, en un escenario donde el vecino siempre pierde.
San Isidro no necesitaba endeudarse; necesitaba buena gestión y reasignación de partidas. En lugar de eso, la alianza de facto entre el ajuste libertario local y una oposición peronista inexplicablemente complaciente, acaba de hipotecar las cuentas públicas. Hoy celebran en el Concejo Deliberante; mañana, la fiesta se pagará con las tasas de los vecinos.
Redacción: Informe Norte / www.informenorte.com.ar








