Femicidio en Dique Luján : Cayó Alejandro Sofia, el ex novio de Aixa. Los vecinos intentaron lincharlo
“Me mandé una cagada”, le escribió a un amigo. Alejandro Sofía (26) intentó montar una escena para encubrir el asesinato de su expareja, Mili Aixa Dana (20), pero la coartada se derrumbó rápido. Tras permanecer poco más de 24 horas prófugo, el presunto femicida fue acorralado y detenido este jueves en un descampado de Tigre. Su captura desató un verdadero estallido de furia vecinal que terminó con destrozos, pedradas y un intento de justicia por mano propia.
La historia de Aixa es, trágicamente, la crónica de un final anunciado. El cuerpo de la joven fue hallado sin vida el miércoles 30 de septiembre en su domicilio de la calle 12 de Octubre al 800, en Dique de Luján. Si bien en un principio el asesino intentó alterar la escena del crimen para despistar a los investigadores y simular otra causal de muerte, las pericias de la Policía Científica y del médico forense fueron contundentes.
El círculo comenzó a cerrarse sobre Sofía cuando los detectives de la DDI de San Isidro y la SubDDI de Tigre interceptaron una comunicación clave. El imputado le había enviado mensajes a un amigo, Lautaro Isaías Paiz (24), donde confesaba veladamente el crimen con la frase “me mandé una cagada” y amenazaba con quitarse la vida.
Sin embargo, en lugar de entregarse, eligió la fuga.
Un sistema que falló y la furia en las calles
El trasfondo del caso es lo que encendió la pólvora en el barrio. Sofía no era un desconocido para el sistema penal: el 13 de diciembre de 2025 había sido detenido por lesiones leves y amenazas coactivas, precisamente contra Aixa. Estuvo tras las rejas, pero la Justicia decidió liberarlo apenas un par de meses atrás, el pasado 12 de julio.
Esta liberación fue el detonante de los violentos incidentes que se vivieron en las últimas horas. Convencidos de que la muerte de la joven se podría haber evitado, familiares, allegados y vecinos de Dique de Luján se congregaron frente a la casa de la abuela del detenido, lugar donde Sofía se había ocultado antes de huir hacia el descampado donde finalmente cayó.
La tensión escaló rápidamente. La vivienda fue blanco de una lluvia de cascotes y ladrillos que destrozaron las ventanas, y varios manifestantes lograron ingresar al domicilio causando severos daños. Cuando los efectivos policiales llegaron para trasladar al femicida esposado hacia el patrullero, la multitud se abalanzó sobre la custodia intentando lincharlo en medio de una catarata de insultos.
El dolor y la impotencia quedaron resumidos en el grito de un vecino frente a las cámaras: “La Policía es la principal asesina de Aixa”, reclamó, apuntando directamente contra las autoridades que permitieron que un golpeador denunciado volviera a caminar libre por las mismas calles que su víctima.
Hoy, Alejandro Sofía vuelve a estar tras las rejas, esta vez a disposición de la UFI de Género de Tigre, enfrentando una imputación que podría costarle la prisión perpetua. Mientras tanto, en Dique de Luján, una familia llora a una chica de 20 años que pidió ayuda y a la que el sistema dejó sola.
Redacción Tigre
