La estrategia de la paciencia: Kicillof esquiva la mesa con Cristina y Massa para imponer sus condiciones hacia 2027

Kicillof - Massa - Paciencia

El gobernador bonaerense Axel Kicillof apuesta al desgaste de la interna opositora y acelera la construcción territorial de su espacio. Mientras Massa muestra signos de vida política y el kirchnerismo presiona por apurar las definiciones, en La Plata prefieren esperar.

Las turbulentas semanas que atraviesa el Gobierno de Javier Milei encendieron los motores de la oposición. Sin embargo, lejos de acelerar una foto de unidad en el peronismo, la coyuntura terminó reconfirmando la táctica que Axel Kicillof dibuja en el tablero desde hace meses: congelar la rosca de cúpulas, eludir una definición precipitada sobre la conducción y priorizar el armado de su propia caja de herramientas política.

En el entorno del mandatario provincial lo resumen con pragmatismo: sentarse hoy a negociar con Cristina Kirchner y Sergio Massa implicaría hacerlo en una mesa de paridad. La apuesta del gobernador es jugar al desgaste. En La Plata están convencidos de que el paso del tiempo lo consolidará como la figura presidencial más competitiva de la oposición para 2027. Recién ahí, desde una posición de clara dominancia, llegará el momento de fijar las pautas de un acuerdo o medir fuerzas.

Esta lectura explica también la disciplina táctica de Kicillof: evitar un choque frontal y público con Máximo Kirchner mientras enfoca toda la artillería discursiva contra la Casa Rosada. En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) —el sello que apuntala al kicillofismo— leen que los intentos de apurar una discusión por la conducción del PJ son, en realidad, maniobras defensivas de sus socios internos para recortar el margen de maniobra del gobernador.

El armado territorial: el gabinete en clave electoral

Mientras la conducción del Partido Justicialista permanece en un limbo, el kicillofismo avanza casillero por casillero en el territorio:

  • Carlos Bianco encabeza la articulación fina dentro de la provincia de Buenos Aires.

  • Andrés “Cuervo” Larroque asumió la tarea de proyectar la estructura hacia las provincias.

  • Gabriel Katopodis y los intendentes Julio Alak (La Plata) y Jorge Ferraresi (Avellaneda) aportan volumen político y muscularidad territorial.

El objetivo del MDF es realizar un gran acto hacia septiembre para exhibir músculo propio, volumen militante y capacidad de convocatoria sin depender de la bendición del Instituto Patria.

La reaparición de Massa y el fuego cruzado del PJ

En paralelo, Sergio Massa volvió a colarse en la conversación de la alta política. Tras las recientes derrotas legislativas del oficialismo en el Congreso —particularmente en torno a las reformas de la ley de manejo del fuego y el régimen de tierras—, desde el Frente Renovador dejaron correr que el exministro operó de forma directa sobre gobernadores clave como Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Rolando Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones).

El movimiento del tigrense se complementó con la circulación de un sondeo de la consultora Alaska (dirigida por Juan Courel), que ensaya un escenario de balotaje entre Massa y Milei, otorgándole al líder del Frente Renovador un 53,7% frente al 46,3% del Presidente, sostenido sobre el descontento por el consumo y la pérdida del poder adquisitivo.

Para el círculo íntimo de Kicillof, este despliegue refleja una coincidencia de intereses entre el massismo y el kirchnerismo duro: mantener con vida alternativas presidenciales para forzar una negociación temprana. Una razón más, evalúan en La Plata, para mantener cerrado el teléfono y dejar pasar los meses.

Los riesgos del “factor Provincia”

La apuesta al tiempo no es gratuita ni está exenta de peligro. En el propio Gabinete bonaerense admiten que la Provincia de Buenos Aires es una caja de resonancia impredecible.

Un pico crítico de inseguridad, una escalada en los conflictos gremiales o el deterioro continuo de los indicadores sociales en el Conurbano pueden socavar rápidamente la ventaja que Kicillof intenta acumular. Gobernar el distrito más complejo del país es, al mismo tiempo, el mayor activo del gobernador y su flanco más vulnerable.

Por ahora, la decisión estratégica está tomada:

  1. Fortalecer el desarrollo territorial del MDF.

  2. Evitar choques directos pero no ceder margen de poder al kirchnerismo tradicional.

  3. Esperar a que la inercia del tiempo reduzca la capacidad de veto de Cristina Kirchner y Sergio Massa.

Recién cuando la correlación de fuerzas esté clara se resolverá la verdadera incógnita: un peronismo ordenado bajo el liderazgo de Kicillof o una interna abierta para refundar la conducción del espacio.

Redacción Política

Fuente DIB

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