La provincia de Buenos Aires concentra el mayor porcentaje de personas con deudas en morosidad del país. Un informe advirtió que casi 7 millones de argentinos ya dejaron de ser sujetos de crédito
El deterioro de la situación financiera de los hogares argentinos continúa profundizándose y los indicadores de mora volvieron a mostrar un empeoramiento durante mayo. Según un informe de la consultora Analytica, la morosidad de las familias alcanzó el 15,9%, lo que representa un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto de abril y dejó a casi 7 millones de personas fuera del sistema de crédito.
El estudio indicó que el 26,8% de la población mantiene al menos una deuda en mora, lo que equivale a unos 5,3 millones de personas. En paralelo, se estima que 19,8 millones de argentinos tienen algún tipo de crédito en el sistema financiero ampliado, que incluye bancos, billeteras virtuales, tarjetas, mutuales, cooperativas, casas de electrodomésticos y fideicomisos financieros.
Uno de los datos más preocupantes es el desempeño de la provincia de Buenos Aires, que encabeza el ranking nacional de morosidad. Allí, el 37,8% de los deudores registra atrasos en sus pagos, el porcentaje más alto del país. Detrás aparecen San Juan (35,2%), Catamarca (34,2%), San Luis (34,1%) y La Rioja (34%).
El informe también marcó fuertes diferencias dentro del territorio bonaerense. Mientras que el 30,5% de los deudores del conurbano presenta al menos un crédito en mora tardía, en el interior provincial ese porcentaje desciende al 23,1%. En promedio, el 27,8% de los deudores bonaerenses tiene algún incumplimiento de pago.
Frente a este escenario, el Gobierno nacional volvió a atribuir el incremento de la morosidad a problemas de educación financiera. El vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que muchas personas “se exponen a riesgos de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones” y consideró que el aumento de los atrasos es un fenómeno “normal” en una economía donde vuelve a expandirse el crédito.
Sin embargo, distintas consultoras privadas mantienen una mirada más cautelosa y advierten que el deterioro de la capacidad de pago de las familias podría continuar en los próximos meses si no mejora el poder adquisitivo de los ingresos y las condiciones financieras.







