Tobías Acuña: De una recomendación médica a la Selección Nacional: el joven nadador que representa al país en Brasil
Comenzó a nadar a los 4 años por un cuadro respiratorio en Benavídez. Hoy, con 15, viste la camiseta argentina en el Torneo Mococa Piscina Chica, una de las citas juveniles más importantes de la natación sudamericana.
Lo que empezó como una indicación médica para cuidar la salud de un nene de cuatro años terminó abriéndole la puerta a la representación nacional. A sus 15 años, Tobías vive el hito más destacado de su incipiente carrera deportiva: integrar la delegación argentina que compite en el prestigioso Torneo Mococa Piscina Chica, en Brasil, donde mide sus marcas frente a los mejores nadadores juveniles de la región en pruebas individuales y de relevos.
La relación de “Tobi” con el agua nació en el Polideportivo Güemes de Benavídez. Tras sufrir un broncoespasmo, el médico le recomendó practicar natación. Bajo la guía de su profesora Kari, no solo encontró un espacio de entrenamiento, sino también la certeza de que poseía una velocidad natural. “Hacíamos como carreritas y yo llegaba mucho antes que los demás”, recuerda. A los ocho años dio el salto al equipo de competencia, dando sus primeros pasos en los torneos rodeado de amigos, una contención clave para amortiguar los nervios iniciales.
Su evolución continuó en el Polideportivo Errecart de la misma localidad junto a su profesor Manuel, quien detectó su potencial y le propuso sumarse a un torneo Nacional para integrar una posta. El equipo necesitaba un especialista en espalda y Tobías asumió el reto. Aquella oportunidad, en junio de 2024, no solo marcó su debut en un Nacional, sino que consolidó la espalda como su estilo principal, aunque también domina el crol y la mariposa.
El crecimiento sostenido no tardó en abrirle las puertas del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD). El salto de nivel implicó ingresar a la órbita de los entrenadores de las selecciones juvenil y mayor: entrenar en pileta olímpica de 50 metros, ajustar segundos cruciales al cronómetro y adoptar una rutina de máxima exigencia. Hoy cursa el colegio en la propia institución y entrena seis días a la semana en doble turno, combinando el trabajo en el agua con sesiones de gimnasio.
“Lo más difícil es levantarte todos los días, ir hasta allá, entrenar fuerte y manejarte ahí adentro, porque no salís nunca”, confiesa. Sin embargo, la disciplina se convirtió en su principal motor: “Me gusta porque siento que es una forma de superarme”. La camaradería con sus compañeros y la adrenalina de las carreras sostienen el ritmo diario: “Lo más lindo es compartir momentos entrenando, divertirse y las competencias. Las competencias son lo más divertido”.
El pasaporte a la cita internacional en Brasil llegó tras su desempeño en el Nacional de mayo de este año. Al ubicarse en el cuarto lugar de su categoría y cumplir con los tiempos mínimos requeridos, recibió la convocatoria oficial. En Mococa, un torneo que reúne a competidores de 15 y 16 años de Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay, Tobías experimenta por primera vez la dimensión de vestir los colores patrios. “Eso está bueno porque todos representamos al mismo país. En los Nacionales representás al club; acá representamos al país”, reflexiona.
Con la meta puesta en bajar sus propias marcas, ganar roce internacional y sumar experiencia, Tobías mira hacia atrás con la madurez de quien conoce el valor de la perseverancia. En el camino no faltaron momentos de frustración en los que los resultados no llegaban, pero la constancia terminó imponiéndose: “Dije: voy a intentarlo una vez más, una vez más… hasta que salió. Valió la pena”.
Detrás del atleta hay una red incondicional compuesta por sus entrenadores iniciales y, fundamentalmente, su familia: sus padres, su hermano, tíos, primos y padrinos. “Siempre me apoyaron. Mi papá y mi mamá son los principales”, destaca.
Aquel chico que pisó un natatorio municipal por indicación médica escribe hoy los primeros capítulos de una proyección sin techo. Con el horizonte claro dentro y fuera del agua —donde proyecta a futuro realizar el curso de guardavidas o mantenerse vinculado a la actividad acuática—, Tobías demuestra cómo la disciplina y el acompañamiento familiar pueden transformar una rutina de salud en una historia de representación nacional.
Redacción Sociedad / Tigre
