Línea 707: Crónica de una muerte anunciada y el colapso del transporte en San Isidro

Linea 707 ¿mala administración o un negocio solo rentable por los subsidios?

Lo que hace apenas 48 horas era calificado por sectores oficiales y otros medios locales como una “especulación infundada”, hoy se ha transformado en una realidad incontrastable que deja a miles de usuarios a pie y a cientos de familias en la incertidumbre laboral. En una maniobra judicial de carácter “express”, ejecutada bajo el manto de la madrugada de este viernes 24 de abril, la empresa Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM) sufrió el secuestro de 42 unidades de su flota, sellando lo que parece ser el capítulo final de una agonía financiera largamente denunciada.

El operativo de la madrugada: Un golpe al corazón de la flota
El procedimiento comenzó en las primeras horas del viernes. Por orden del Juzgado interviniente, las fuerzas de seguridad y auxiliares de la justicia procedieron al retiro de 42 colectivos pertenecientes a las líneas 707 y 333. Estas unidades, según confirmaron fuentes gremiales y trabajadores de la empresa, operaban bajo la modalidad de comodato (leasing). El incumplimiento sistemático de los pagos por parte de la prestataria activó la ejecución de las garantías, resultando en la remoción inmediata de los vehículos.

La cifra no es menor: el secuestro afecta aproximadamente al 40% de la capacidad operativa de MOGSM. En términos prácticos, esto significa que, incluso si la empresa lograra destrabar los conflictos gremiales vigentes, hoy carece del capital físico necesario para cubrir sus recorridos habituales. La operatividad de las líneas 707, 333, 407 y 437 ha quedado, técnicamente, herida de muerte.

La desmentida oficial que no fue
Esta situación no tomó por sorpresa a quienes siguen de cerca la crisis del transporte en la zona norte. Hace tan solo dos días, este medio publicó un informe advirtiendo sobre la inminente presentación de la quiebra de la empresa. Sin embargo, la respuesta del arco político y mediático tradicional fue el negacionismo.

Incluso el intendente de San Isidro, Ramón Lanús, intervino personalmente en redes sociales para tildar la información de falsa en respuesta a la preocupación de los vecinos. Hoy, los hechos consumados exponen una desconexión alarmante entre el discurso oficial y la crisis que se gestaba en los galpones de la empresa. Mientras las autoridades negaban la debacle, los acreedores preparaban las grúas.

 

 

Un sistema en crisis y el abandono del usuario
La crisis de MOGSM no es un hecho aislado, sino el resultado de una “tormenta perfecta” compuesta por una administración interna deficiente y un cambio drástico en la política de subsidios al transporte a nivel nacional. Desde el lunes por la noche, el servicio se encontraba paralizado por medidas de fuerza ante la falta de pago de salarios, afectando a pasajeros de San Isidro, Vicente López y Escobar.

No obstante, el calvario de los vecinos viene de lejos. La eliminación del Ramal 8 y las modificaciones arbitrarias en el recorrido del “Rojo” ya habían dejado a vastos sectores de Villa Adelina y Boulogne en un estado de virtual aislamiento. El impacto social es profundo: estudiantes del Instituto Cervantes, el Juan XXIII, el San Avelino y la Media 2 han perdido su principal medio de transporte, afectando el derecho básico a la educación y la movilidad laboral.

 

 

La respuesta legislativa: Preocupación y proyectos
Ante el silencio del Ejecutivo municipal, la mirada se posó sobre el Concejo Deliberante. Hasta el momento, solo algunos ediles han mostrado una actitud proactiva. El concejal Walter Pérez (San Isidro es Distinto) y Federico Meca (Unión por la Patria – Frente Renovador) manifestaron su alarma ante la gravedad de los hechos.

Meca, junto a los concejales Estefanía Rivadulla y Diego Montivero, presentó un proyecto de resolución para abordar la emergencia. Sin embargo, la celeridad de la justicia parece haber sobrepasado los tiempos legislativos. Con el 40% de la flota fuera de circulación, las alternativas de salvataje se reducen drásticamente.

El final del camino
Lo que comenzó como una crisis financiera se ha transformado en un conflicto social y político de escala regional. La presentación de la quiebra, que antes era una advertencia periodística, hoy es la salida más probable para una empresa que ya no puede garantizar el pago a sus acreedores ni el servicio a sus pasajeros.

La pregunta que queda flotando en el aire de San Isidro es quién asumirá la responsabilidad por los miles de usuarios abandonados y qué sucederá con los puestos de trabajo de quienes, hasta ayer, sostenían una empresa que terminó siendo víctima de su propia desidia y de un contexto que ya no perdona errores de gestión. La “muerte anunciada” de la 707 ya ha ocurrido; ahora queda por ver quién recogerá los escombros de un transporte público en ruinas.

 

Proyecto presentado por Concejal Federico Meca y otros del Bloque

 

 

 

Pregunta de vecina y Respuesta del Intendente Ramón Lanus

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