Tras el cónclave en Olivos, el núcleo duro de Mauricio Macri marca la cancha y desconfía del actual ministro del Interior. El debate sobre la candidatura de Diego Santilli reabre la grieta entre el “purismo” partidario y la fusión total con los libertarios de cara a 2027.
El tablero político del PRO ha vuelto a encenderse, y no precisamente por un consenso armonioso. En el corazón del partido amarillo, la desconfianza ha reemplazado a la camaradería. El epicentro del conflicto es la estratégica provincia de Buenos Aires, y el nombre que divide aguas es el de Diego Santilli. Mientras el calendario electoral hacia 2027 empieza a dictar los ritmos de la política nacional, el macrismo más ortodoxo ha decidido levantar un muro frente a las aspiraciones del actual ministro del Interior.
El “pecado” de la conversión libertaria
Para el entorno más íntimo de Mauricio Macri, Santilli ha cruzado un Rubicón sin retorno. La acusación en los pasillos de Vicente López es tajante: “Se pasó a las filas de La Libertad Avanza (LLA)”. El malestar no es solo una cuestión de formas, sino de supervivencia identitaria. El ala dura del PRO considera que el ministro ha descuidado los colores originales para mimetizarse con el estilo y la agenda de Javier Milei.
“Mauricio ya no quiere que vuelva”, confiesa un dirigente de la primera línea macrista con una frialdad que asusta. El diagnóstico es que Santilli, convencido de que su victoria en las legislativas pasadas le otorgaba un cheque en blanco, intentó ser el “elegido” de Milei para la gobernación, descuidando su base territorial propia.
Olivos: El mensaje entre líneas
El pasado viernes, en un acto partidario en Olivos que funcionó como un termómetro de la militancia, la sentencia fue casi unánime. El pedido de los presentes fue directo: “Que el candidato salga de acá, entre los presentes”.
La ausencia de Santilli en ese encuentro no fue casual, sino un síntoma. El mensaje tuvo un destinatario tácito pero evidente. El macrismo busca recuperar el control de su narrativa y evitar que la estructura del PRO sea simplemente un “vagón de cola” del proyecto libertario.
La puja por el territorio: Santilli vs. Pareja
El escenario se vuelve aún más complejo por la irrupción de figuras netamente libertarias que reclaman su lugar en la provincia:
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Sebastián Pareja: El presidente de LLA en PBA es la carta fuerte del oficialismo nacional.
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Karina Milei: La influyente Secretaria General de la Presidencia ya ha manifestado su preferencia por Pareja, lo que deja a Santilli en una “tierra de nadie” política.
Ante este panorama, Santilli ha intentado una contraofensiva de manual: mostrarse con intendentes del PRO para exhibir musculatura territorial. Cristian Ritondo, actual presidente del partido en la provincia, sigue siendo su principal sostén, bajo la lógica pragmática de que “hay que bancar al que mejor mide”.
“Santilli necesita mostrar territorialidad y qué aporta a la fórmula. Quiere mostrarse como el mejor candidato, pero el purismo lo acecha”, analizan fuentes cercanas a la conducción provincial.
¿Alianza estratégica o absorción?
La encrucijada del PRO es existencial. Por un lado, saben que para derrotar al kirchnerismo en su bastión bonaerense, la unidad con los libertarios y el radicalismo es una condición sine qua non. El propio Santilli lo dice abiertamente: “El PRO, el radicalismo y LLA tenemos que ir en conjunto”.
Sin embargo, el macrismo teme que esa unión signifique la disolución de su identidad. La estrategia actual es mantener una “distancia responsable”:
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Apoyar el cambio: Evitar cualquier acción que beneficie el retorno del pasado.
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Señalar errores: Marcar matices con el Gobierno de Milei cuando sea necesario.
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Preservar la marca: Evitar que LLA se fagocite la estructura territorial que el PRO construyó durante dos décadas.
El factor Mauricio Macri
Mauricio Macri observa este ajedrez con cautela. Aunque las presiones para que él mismo encabece una lista crecen, su prioridad es no ser el responsable de una fractura que le devuelva el poder a la oposición. “No va a armar una candidatura si eso le hace ganar al kirchnerismo”, aseguran sus allegados.
En este juego de lealtades y sospechas, la candidatura de Diego Santilli se ha transformado en el caso testigo: ¿será el PRO capaz de renovar su liderazgo o terminará siendo una fuerza de apoyo para un liderazgo ajeno? Por ahora, en Olivos, la respuesta parece ser una resistencia silenciosa pero feroz.








