Gustavo Posse prepara su regreso en San Isidro: “El municipio debe volver a funcionar”
Tras tres años alejado de la función pública, Gustavo Posse (64) anticipa su retorno al escenario político de San Isidro con una fuerte crítica a la actual gestión y la mira puesta en las elecciones de 2027. El dirigente radical, que gobernó el distrito de 300 mil habitantes durante siete mandatos consecutivos, asegura que su tiempo en el llano le permitió observar un profundo retroceso en los derechos adquiridos y la calidad de vida de los vecinos.
En San Isidro, su apellido es sinónimo de administración municipal. Abogado de profesión, sucedió en 1999 a su padre, el histórico intendente y pediatra Melchor Ángel Posse. Durante sus gestiones, enfocó la política pública en el sistema de salud, el patrullaje comunitario y la infraestructura hídrica. En 2023 decidió dar un paso al costado y fue sucedido por Ramón Lanús. Sin embargo, el escenario actual lo impulsa a competir nuevamente.
“Estos años fuera de la gestión me sirvieron para mirar San Isidro desde otra perspectiva, sobre todo al caminar la calle y escuchar a los vecinos”, explica Posse. Lejos de la nostalgia, plantea un regreso centrado en el futuro, reconociendo errores propios, pero advirtiendo una severa caída en áreas clave del municipio.
La conectividad y los números en rojo Uno de los puntos más críticos que señala el exintendente es la crisis del transporte público, materializada en la pérdida de la histórica línea comunal 707. La eliminación de sus seis ramales dejó a 80 mil vecinos desconectados entre el este y el oeste del distrito, complicando el acceso a escuelas, hospitales y estaciones de tren. “Una línea de colectivo es un bien social”, subraya.
Este deterioro se refleja directamente en las estadísticas. Posse destaca que San Isidro solía oscilar entre el segundo y cuarto puesto a nivel nacional en el Índice de Accesibilidad al Progreso, una medición que evalúa salud, educación, infraestructura y servicios básicos en 600 municipios. “Hoy pasamos al puesto 29. Para sacar a San Isidro del pozo en el que está, primero hacemos una autocrítica de lo que fallamos, y luego proponemos cómo cambiarlo”, detalla.
Seguridad y espacio público como prioridades El reclamo de la calle marca la agenda de su eventual gestión. Más allá del transporte y la salud, Posse apunta a la recuperación del espacio público urbano: limpieza, iluminación, reparación de veredas y la eliminación de barreras arquitectónicas para personas con movilidad reducida.
En materia de seguridad, su diagnóstico exige respuestas operativas inmediatas. Su objetivo es garantizar que ningún móvil municipal circule sin presencia policial. Para ello, ya proyecta un esquema de diálogo con la Policía de la Provincia que permita incorporar efectivos de calidad y cubrir la totalidad de las cuadrículas del distrito.
De cara a 2027 y un nuevo rol personal Aunque reconoce que en la política argentina el tiempo es relativo, la decisión política está tomada: “Si hoy fueran las elecciones, sería candidato a intendente. San Isidro debe volver a funcionar. Y eso se logra escuchando, renovando ideas y dialogando, tanto con tu equipo como con la oposición”.
Mientras rearma su estructura política, Posse disfruta de lo que define como la mayor ventaja de estos años fuera de la intendencia: su debut como abuelo. La llegada de su nieto, Lucca, le brindó el tiempo y el espacio para acompañar a su familia, una dinámica que el rigor de la función pública le había restringido en el pasado. Hoy, mientras diseña su vuelta al poder, asegura que cuidar de su nieto es, por lejos, “el cargo más lindo de todos”.
Informe basado en entrevista de Gabriel Esteban González / Agencia DIB
Redacción San Isidro
