Game Over Adorni: el contratista declaró que le pagó USD 245 mil en efectivo para refaccionar la casa del country

El ocaso del relato: un contratista acorrala a Manuel Adorni y destapa una trama de efectivo y lujos

La causa judicial que investiga el presunto enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni acaba de ingresar en un laberinto de difícil salida. Lejos de la narrativa de austeridad que pregonó desde su irrupción pública, la realidad patrimonial del funcionario se resquebraja ante los tribunales de Comodoro Py. El golpe de gracia provino de una voz inesperada pero letal: el contratista que tuvo a su cargo la remodelación de su exclusiva residencia en el country Indio Cua. Su testimonio judicial no dejó lugar a ningún tipo de eufemismos.

Este lunes, Matías Tabar se sentó frente al fiscal federal Gerardo Pollicita y detonó una verdadera bomba de fragmentación en el corazón del poder. En sede judicial y bajo juramento, el constructor confesó haber recibido la exorbitante suma de 245 mil dólares en moneda estadounidense, entregados íntegramente en efectivo y sin la emisión de una sola factura. El detalle temporal agrava el cuadro: según detalló el contratista, los jugosos pagos se fraccionaron con precisión quirúrgica, abonando 55 mil dólares durante 2024 y los restantes 190 mil en el transcurso de 2025.

La declaración no fue un mero ejercicio de memoria. Para dotar de contundencia a sus palabras, Tabar entregó su teléfono celular a la justicia, una verdadera caja de Pandora digital que ahora será peritada exhaustivamente y que promete revelar cruces de mensajes y directivas de obra. Mientras tanto, Adorni observa cómo su precaria defensa argumentativa, sostenida en justificaciones financieras inverosímiles, se desmorona rápidamente.

La refacción de la vivienda en cuestión, lejos de ser un simple mantenimiento de rutina, fue una metamorfosis digna de un magnate. La obra incluyó una imponente pileta, la instalación de una cascada ornamental en el jardín, además de la colocación de pisos y paredes de alta gama. Además, el contratista reveló un dato no menor: durante el tiempo que demandaron los trabajos, Adorni alquiló una propiedad transitoria dentro del mismo predio cerrado por la friolera de 13 mil dólares.

Sin embargo, las graves inconsistencias no se detienen en los ladrillos. El entramado financiero para justificar la adquisición original de la casa en Indio Cua, escriturada sospechosamente en 120 mil dólares (un valor llamativamente inferior al promedio del mercado en ese barrio), bordea el realismo mágico. La coartada oficial sostiene que el funcionario logró que dos mujeres policías le otorgaran, a través de su escribana, un generoso crédito personal de 100 mil dólares a pagar en cómodas cuotas. Como si este inusual acto de filantropía fuera poco, la misma matriz se repitió en la Capital Federal: para adquirir un departamento en el barrio de Caballito, Adorni aduce haber recibido otro inaudito préstamo de 200 mil dólares, esta vez financiado íntegramente por dos mujeres jubiladas.

A todo este raid inmobiliario se suma un detalle insoslayable: el funcionario jamás se desprendió de los cuantiosos inmuebles que ya poseía y declaraba en la ciudad de La Plata y en Parque Chacabuco. Los sabuesos judiciales ya tienen férreamente documentado que Adorni movió la friolera de 104.640 dólares en estricto efectivo en menos de un año. A esto se le anexa una verdadera bomba contable: cuantiosas deudas por 335.000 dólares que inexorablemente deberán ser canceladas en el próximo semestre. La matemática fiscal es implacable y las cuentas simplemente no cierran.

Resulta fácticamente imposible justificar semejante ritmo de millonarias erogaciones con un salario estatal que, hasta hace apenas tres meses, rondaba los 3,5 millones de pesos mensuales, complementado únicamente por la modesta facturación de su esposa en calidad de monotributista. Mientras los escandalosos números asfixian su estrategia legal, los groseros lujos exponen una profunda disonancia moral: continuos viajes en aviones privados a Punta del Este, vacaciones en paraísos como Aruba y en el exclusivo Llao Llao, mientras su esposa también sumó costosas travesías de placer a ciudades como Nueva York y Madrid.

Redacción . Informe Norte

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