El histórico ex velódromo sumó áreas modernas, circuitos mejorados y condiciones optimizadas para uso cotidiano de la comunidad.
El proyecto apuntó a integrar el predio con el resto del parque y mejorar la circulación interna. La intervención permitió recuperar el acceso original, ordenar el tránsito y sumar senderos que se conectan con el circuito aeróbico. Así, el espacio ganó en accesibilidad, seguridad y variedad de propuestas para quienes lo visitan a diario.
Desde el Gobierno porteño destacaron la importancia de ampliar la oferta en espacios verdes. “La Ciudad tiene uno de los sistemas de parques más importantes del mundo, y trabajamos para que cuenten con infraestructura moderna, estén bien iluminados, sean seguros y accesibles para todos los vecinos. Con la recuperación del ex Velódromo ampliamos la oferta recreativa y deportiva de uno de los espacios verdes más grandes y visitados de la Ciudad, para que cada vez más vecinos puedan disfrutarlo”, dijo Ignacio Baistrocchi.
También se puso el foco en descentralizar el uso del parque y generar nuevos puntos de encuentro. “Esta obra fue un paso fundamental para revalorizar otra zona y seguir integrando el Parque Tres de Febrero, creando un nuevo punto de encuentro con infraestructura de vanguardia y mayor seguridad. Con esto buscamos también descentralizar los usos dentro del Parque y que todos los vecinos puedan disfrutar de todas las hectáreas del Parque y no se centren solo en el Rosedal o en el Lago Regatas”, afirmó Martín Cantera.
Uno de los ejes principales fue la recuperación de la mítica pista del velódromo. Se reacondicionaron 3.500 m² de peraltes, con mejoras en la superficie, pintura integral y trabajos sobre la estructura metálica, devolviéndole protagonismo a una pieza clave de la historia deportiva porteña.
El predio sumó nuevas instalaciones para distintas disciplinas y edades. Se incorporó una cancha de beach volley apta para competencias, se renovó el bowl de skate con mejoras técnicas y se creó un sector de juegos con áreas de escalada, superficies seguras y equipamiento moderno pensado para chicos y chicas.

Además, se reforzó la infraestructura para mejorar la experiencia general. Se agregaron bancos, señalización en accesos y una propuesta paisajística con árboles que aportarán sombra. Esto se complementa con la renovación integral de veredas y la creación de calles de convivencia dentro del entorno.
La transformación incluyó obras clave en iluminación y drenaje para evitar inconvenientes. Se instalaron nuevas columnas y farolas con tendido eléctrico renovado, mientras que el sistema pluvial fue optimizado con cañerías, sumideros y bocas de registro para reducir anegamientos en días de lluvia.
Redacción: Informe Norte










