El consumo de carne vacuna volvió a retroceder con fuerza en Argentina y los últimos datos del sector muestran una marcada diferencia respecto de los niveles que históricamente caracterizaron al país.
Según el informe mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), entre enero y julio de este año el consumo promedio se ubicó en 46,3 kilos anuales por habitante.
La cifra representa una caída del 9,4% frente al mismo período de 2025 y confirma un nuevo descenso en la cantidad de carne vacuna destinada al consumo de los argentinos.
El dato adquiere todavía mayor dimensión al compararlo con los registros de comienzos de siglo. El consumo actual se encuentra casi 20 kilos por habitante por debajo de los niveles alcanzados durante 2001.
La retracción también quedó reflejada en el abastecimiento del mercado doméstico. Durante los primeros siete meses del año, el volumen destinado al consumo interno cayó un 12% en comparación con igual período de 2025.
En números concretos, esa diferencia significó 163.400 toneladas menos de carne vacuna volcadas al mercado interno entre enero y julio.
De esta manera, los datos de Ciccra vuelven a mostrar un fuerte retroceso en el consumo de uno de los alimentos más tradicionales de la mesa argentina, con cifras que se alejan cada vez más de los niveles registrados décadas atrás.







