El Ministerio de Salud bonaerense confirmó que la provincia enfrenta un brote de hantavirus tras registrarse un incremento sostenido de contagios y una tasa de letalidad que encendió las alarmas de la comunidad médica.
Epidemiología en territorio bonaerense: El hantavirus supera el umbral de alerta
La situación epidemiológica en la provincia de Buenos Aires ha ingresado en una fase crítica. De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico emitido por el Ministerio de Salud provincial, correspondiente a la semana del 3 al 9 de mayo, el territorio enfrenta formalmente un escenario de brote de hantavirus, con especial incidencia en zonas rurales y periurbanas.
En lo que va del año 2026, la vigilancia epidemiológica ha consolidado 18 casos confirmados y 7 víctimas fatales. Este incremento no solo representa una aceleración en la velocidad de propagación del virus, sino que expone una preocupante tasa de letalidad que mantiene en alerta a los equipos de infectología y salud pública.
Ruptura de la estacionalidad y comportamiento del vector
Históricamente, el hantavirus —un género de virus ARN transmitido principalmente por el roedor silvestre Oligoryzomys longicaudatus (conocido popularmente como ratón colilargo)— presenta una dinámica estacional vinculada a los meses de primavera y verano. Sin embargo, la casuística actual demuestra una persistencia atípica de la patología fuera de su ciclo habitual.
Análisis comparativo: A la misma fecha del año 2025, la provincia registraba 12 casos positivos. El salto a 18 infecciones en 2026 confirma una tendencia al alza. El año anterior cerró con un total de 37 contagios y 12 decesos, una línea de base que podría ser superada de mantenerse el ritmo de notificación actual.
El indicador clave que determinó la tipificación de “brote” fue el índice epidemiológico canalizado entre las semanas 12 y 18, el cual alcanzó un valor de 1,67, superando holgadamente el umbral de seguridad establecido en 1,25.
Sintomatología, diagnóstico clínico y transmisión
El hantavirus ingresa al organismo humano principalmente por vía inhalatoria, al respirar bioaerosoles contaminados por excretas (orina, saliva o heces) de roedores infectados. También se contemplan las vías de inoculación por mordeduras o contacto directo con mucosas.
Clínicamente, la enfermedad puede manifestarse inicialmente como un síndrome febril inespecífico, lo que exige un alto índice de sospecha médica para evitar diagnósticos tardíos.
Cuadro clínico principal:
-
Hipertermia (fiebre alta) y astenia marcada.
-
Mialgias intensas (dolores musculares, con predominio en columna y muslos).
-
Gastroenteritis (dolor abdominal, náuseas y vómitos).
-
Fase crítica: Disnea y distrés respiratorio, que puede evolucionar rápidamente a un Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), cuadro de alta mortalidad.
Directivas de prevención y profilaxis ambiental
Ante la ausencia de un tratamiento antiviral específico o vacuna aprobada de alta eficacia, la intervención médica primordial radica en el soporte hemodinámico temprano y la prevención ambiental. La cartera sanitaria bonaerense ha instado a la población a extremar las medidas de control del entorno:
-
Ventilación de áreas confinadas: Apertura de galpones, depósitos o viviendas deshabitadas durante al menos 30 minutos antes de ingresar, utilizando preferentemente protección respiratoria (máscaras N95 o superiores).
-
Sanidad ambiental: Higiene de superficies con soluciones de hipoclorito de sodio (lavandina) diluida, evitando el barrido en seco que pueda suspender partículas en el aire.
-
Control de roedores: Sellar ocluir grietas en estructuras, mantener el pasto corto en perímetros domiciliarios y almacenar alimentos en recipientes herméticos de alta resistencia.
Los comités de emergencia sanitaria sugieren que ante la presencia de la tríada de fiebre, mialgias y antecedentes de permanencia en áreas rurales o periurbanas, la consulta médica debe ser inmediata para garantizar un manejo de soporte precoz.
Redacción: Informe Norte








