Crónica de una imprudencia: a Maximiliano Sosa no solo le quebraron los huesos, le atropellaron el futuro
Maximiliano Sosa tiene 29 años, una bicicleta que era su medio de transporte y una vocación inquebrantable: proteger la naturaleza. Estudiante para convertirse en guardaparques y voluntario incansable en la limpieza de nuestro río y nuestra costa, su vida se dividía entre su trabajo en un astillero de la zona y su sueño de un futuro dedicado al medio ambiente. Sin embargo, en cuestión de segundos, la negligencia de dos conductores al volante puso todo en pausa.
La mañana que cambió su vida para siempre fue la del jueves 17 de septiembre. Eran las 8:20 horas y Maxi pedaleaba rumbo a su trabajo. Al llegar a la intersección de las calles Colón y 3 de Febrero, en San Fernando, la cadena de imprudencias viales que a diario naturalizamos le cobró el precio más alto. El conductor de una camioneta Renault Kangoo, estacionada ilegalmente en doble fila, abrió su puerta de golpe y sin mirar. El impacto fue inevitable: Maxi salió despedido de su bicicleta, cayendo directamente bajo las ruedas de un camión “mosquito” de la empresa C&E que pasaba por el lugar.

Lo que siguió expone la miseria y la humanidad en partes desiguales. Mientras el conductor de la Kangoo se quedó a asistirlo hasta la llegada de la ambulancia, el chofer del pesado camión que le pasó por encima ni siquiera frenó: siguió de largo, huyendo cobardemente de la escena y dejando a un joven destrozado sobre el asfalto.
El calvario médico de Maxi recién comenzaba. Tras recibir los primeros auxilios en el Hospital Petrona V. de Cordero de San Fernando, debió ser derivado al Sanatorio Franchín, en la Ciudad de Buenos Aires. El diagnóstico es devastador: fractura de cadera y del hueso sacro. Desde hace 15 días, permanece inmovilizado en una cama con un tutor externo. La esperanza de empezar a sanar estaba puesta en ayer, viernes 2 de octubre, fecha programada para su cirugía. Sin embargo, la desidia de la infraestructura le dio otro golpe: dos cortes de luz en el sanatorio obligaron a suspender la intervención, reprogramándola para el próximo miércoles 7 de octubre. Mientras tanto, Maxi sigue ahí, postrado y esperando.
Resulta imposible, desde el sentido común y la empatía, no llenarse de indignación. No es posible vivir en un país donde nadie cumple con las reglas básicas de convivencia; donde se estaciona donde no se debe sin importar las consecuencias; donde un conductor huye cobardemente tras arrollar a un ser humano; o donde una víctima de tránsito debe pasar más de 20 días con los huesos quebrados esperando que el sistema de salud no se quede a oscuras.
A Maximiliano no solo le quebraron los huesos, sino que le pusieron un freno brutal a su futuro. Su camino hacia el título de guardaparques hoy está bloqueado por un largo período de reposo y una extensa y dolorosa rehabilitación para poder volver a caminar. Según los médicos, el daño es tal que en 30 años deberá someterse a una nueva intervención quirúrgica para reemplazar las prótesis que le colocarán la semana que viene.

El panorama legal es igual de desolador. El dueño de la Kangoo, si bien se presentó en la comisaría, se declaró insolvente. Por si fuera poco, el abogado penalista que había tomado el caso lo abandonó. Hoy, son exclusivamente su padre, su familia y sus amigos quienes sostienen emocional y logísticamente a un joven que atraviesa la peor pesadilla de su vida.
La búsqueda de justicia también choca contra la burocracia. Hasta el momento, las únicas imágenes que permiten reconstruir el siniestro fueron aportadas por la buena voluntad de una joyería de la cuadra. El Municipio aún no ha proporcionado las grabaciones de las cámaras de seguridad oficiales, una prueba vital para clarificar los hechos y garantizar que los culpables paguen por su inconducta.
Silvia, una amiga cercana de Maxi, dialogó con nosotros y resumió el sentir de todo su entorno: “Maxi es un joven lleno de vida y de proyectos, un chico profundamente comprometido con la sociedad. Verlo hoy en esa cama, en el estado en que está, te entristece el alma y te llena de rabia”. El ruego de sus seres queridos es uno solo: que las autoridades intervengan, que haya justicia y que se tomen medidas para que esto no le vuelva a pasar a nadie.

Campaña de Solidaridad: Maxi nos necesita Hoy la prioridad es su salud. Para la compleja operación del próximo miércoles 7 de octubre, Maximiliano necesita con urgencia dadores de sangre.
Requisitos para donar sangre
Pesar más de 50 kilos
Tener entre 16 y 65 años
Concurrir con DNI o documento que acredite identidad (nro de Documento y foto)
Sentirse bien de Salud al momneto de donar
Alimentación sin restricciones (no ayuno) y buena hidratación
¿Donde debe presentarse y en que horario?
Sanatorio Franchin .- Bme Mitre 3545 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires 1er subsuelo
Servicio de Hemoterapia
Lunes a Sábados de 8 a 10 Am
Ante Cualquier duda comunicarse al 6345-3000 INT 6904
Paciente Maximiliano Sosa
Redacción San Fernando / Sociedad
