¿Buscás una verdadera escapada gastronómica? A poco más de 100 km de la Ciudad de Buenos Aires, existe un pintoresco pueblo rural de apenas 80 habitantes que, cada fin de semana, se transforma al recibir a casi 7.000 visitantes sedientos de paz y buenos sabores.
De lunes a viernes, Tomás Jofré (cuyo nombre oficial es Jorge Born, en el partido de Mercedes) parece un lugar suspendido en el tiempo. Sus calles de tierra son silenciosas, predominan las casonas bajas con grandes jardines y el ritmo agitado de la Capital Federal es apenas un mito urbano. Sin embargo, cuando llega el sábado, la magia ocurre: los motores anuncian la llegada de miles de turistas que vienen con un objetivo claro y unánime: comer de maravilla.
El imán del paladar: Asado y pastas con historia
Tomás Jofré se ha consolidado como uno de los polos gastronómicos rurales más importantes de la provincia. Con más de 20 establecimientos registrados, el aire del pueblo se inunda rápidamente de aroma a quebracho, carne asada y leña.
Aquí no hay lugar para menús minimalistas. En las mesas abundan las tablas de fiambres, el asado al asador, el vacío, el lechón y el cordero. Pero la carne no es la única estrella: las pastas caseras, amasadas con recetas que han pasado de generación en generación, forman parte del ADN culinario de las familias pioneras de Jofré. Para cerrar la experiencia, el clásico flan mixto, el queso y dulce o el budín de pan son paradas obligatorias.
Más allá de la sobremesa: Caminar la historia
El encanto del pueblo no se agota en el almuerzo. De hecho, la sobremesa ideal invita a caminar sin apuro para hacer la digestión respirando aire puro.
La parada ineludible es la antigua estación ferroviaria. Inaugurada en 1904 (y bautizada en honor a Tomás Jofré, el abogado que donó las tierras), hoy es el corazón nostálgico del lugar, a pesar de que el tren dejó de circular hace décadas. Alrededor de la plaza central y en sus inmediaciones, los visitantes pueden disfrutar de nutridas ferias de artesanos, comprar productos regionales y sumergirse en una postal viva de la antigua provincia de Buenos Aires.

Guía práctica para tu visita
Si estás planeando tu próximo domingo en este rincón bonaerense, aquí tenés los datos clave para armar el viaje:
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¿Cuánto cuesta comer? Los precios de los restaurantes y polos de día de campo promedian hoy entre $30.000 y $50.000 por persona, dependiendo de la modalidad (muchos ofrecen sistema de tenedor libre o menús fijos muy abundantes). Locales emblemáticos como Antenor rondan la franja más alta, mientras que Santa Victoria, La Macanuda o el Restaurante Silvano ofrecen opciones desde los $30.000.
Tip de viajero: Llegar temprano para asegurar lugar, almorzar con tranquilidad y regresar por la tarde es la mejor forma de cuidar el presupuesto al ahorrar en alojamiento.
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¿Cómo llegar en auto? El trayecto es de aproximadamente 1 hora y 15 minutos. Desde CABA, se debe tomar el Acceso Oeste, continuar por la Ruta Nacional 5 hasta el kilómetro 91. Desde allí, un desvío bien señalizado de unos 8 kilómetros te dejará en la puerta del pueblo.
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¿Transporte público? Es posible llegar en combinaciones de colectivos o tren hasta Mercedes y luego tomar un transporte local, pero el vehículo particular sigue siendo la alternativa más cómoda y recomendada para moverse con libertad por la zona.







