Diego Valenzuela prepara un cóctel mortal: el peligroso proyecto para vender alcohol donde cargamos nafta

Nafta y alcohol - Diego Valenzuela

Nafta y alcohol nunca fueron, ni serán, una buena mezcla. Sin embargo, en un contexto donde la siniestralidad vial sigue cobrándose vidas a diario en la provincia de Buenos Aires, un nuevo proyecto legislativo parece ignorar décadas de concientización y lucha. La Libertad Avanza (LLA), a través del senador provincial Diego Valenzuela, presentó una iniciativa que roza lo insólito: habilitar la venta de bebidas alcohólicas en las estaciones de servicio.

El proyecto (expediente E 348/2026-2027) busca modificar los artículos 1° y 2° de la Ley 11.825, una normativa histórica que hoy prohíbe las 24 horas la comercialización de alcohol en kioscos, estaciones de servicio y sus anexos. La propuesta libertaria pretende eliminar a las estaciones de servicio y sus tiendas de conveniencia de esta restricción, permitiéndoles competir en el rubro de las bebidas alcohólicas.

Para intentar matizar el impacto, el proyecto incluye un “edulcorante” legislativo: propone extender el horario de prohibición general de venta de alcohol de 23 a 10 de la mañana (actualmente es hasta las 8) y regular el delivery en esa franja. Sin embargo, este aparente endurecimiento horario es apenas una cortina de humo frente al riesgo mayúsculo que implica poner el alcohol al alcance directo del volante.

La falacia de la “desigualdad comercial”

Los impulsores del proyecto argumentan que la prohibición actual genera una “desigualdad comercial”, sosteniendo que las tiendas de las estaciones de servicio tienen controles bromatológicos y tributarios iguales a los de un supermercado, y por ende, no deberían tener un trato distinto.

Este argumento es de una miopía alarmante. Un supermercado no es un nodo de tránsito vehicular; una estación de servicio, sí. El cliente exclusivo y excluyente de una estación de servicio es una persona que está conduciendo un vehículo o está a punto de hacerlo. Ignorar la naturaleza del lugar de venta para priorizar la “competencia comercial” es poner el lucro por encima de la vida humana.

Desde el espacio político defienden la medida argumentando que “vender no es consumir” y que la Ley de Alcohol Cero al Volante y los controles seguirán vigentes. Pero quienes trabajamos analizando la seguridad vial sabemos que la accesibilidad es el primer eslabón del consumo. Las tiendas de conveniencia no venden cajas de vino para guardar en una bodega; su modelo de negocios se basa en el consumo al paso, en el impulso y en la venta de bebidas refrigeradas listas para tomar. Pensar que un conductor comprará una lata de cerveza helada en la ruta para guardarla en el baúl hasta llegar a su casa peca, como mínimo, de ingenuidad.

CONCLUSIÓN: Los peligros inminentes de aprobar esta ley

Si la Legislatura bonaerense permite que este proyecto prospere, la provincia estará firmando un retroceso histórico en materia de seguridad vial. Los peligros de mezclar estaciones de servicio con alcohol son concretos y letales:

  1. Boicot directo a la Ley de Alcohol Cero: La provincia de Buenos Aires logró, tras mucho esfuerzo, implementar el Alcohol Cero al Volante. Habilitar la venta de alcohol en el mismo lugar donde el conductor debe detenerse obligatoriamente a cargar combustible es un mensaje estatal contradictorio que debilita la percepción del riesgo. Se castiga el consumo, pero se facilita el acceso en el entorno de conducción.

  2. Aumento del consumo impulsivo “al paso”: Las estaciones de servicio en rutas y autopistas son paradas de descanso. Ofrecer alcohol allí fomenta el consumo impulsivo en conductores fatigados o en grupos de jóvenes que se dirigen a destinos de ocio. La disponibilidad de bebidas frías listas para consumir es una bomba de tiempo para la conducción nocturna y de fin de semana.

  3. El colapso de los controles: El argumento de que “los controles continuarán” es una utopía logística. Ningún Estado tiene la capacidad de poner un control de alcoholemia a la salida de cada estación de servicio. La prevención vial moderna se basa en reducir los riesgos en el entorno, no en multiplicar las tentaciones para luego intentar cazar al infractor en la ruta.

  4. Normalización del riesgo: Ver góndolas de alcohol junto a los surtidores normaliza la relación entre el vehículo y la bebida, una asociación cultural que las organizaciones de familiares de víctimas de tránsito llevan años intentando erradicar.

El debate que se avecina en el Senado bonaerense no es sobre libre mercado o actualización de normativas comerciales. Es un debate sobre salud pública y seguridad vial. Las leyes no deben adaptarse a las “nuevas modalidades comerciales” cuando estas modalidades implican poner un arma cargada en las manos de quien se sube a un auto. En la ruta, la conveniencia comercial nunca puede valer más que una vida.

Redacción  Sociedad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share via
Copy link