Alarma social: La pobreza roza el 30% y se profundiza la brecha en los sectores más vulnerables
El más reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) expone una radiografía social crítica del primer trimestre de 2026: la pobreza alcanzó el 30% y la indigencia trepó al 6,5%. Detrás de este incremento se esconde una realidad alarmante: 1,3 millones de personas cayeron bajo la línea de pobreza en cuestión de meses.
Claves del deterioro socioeconómico
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Pérdida del poder adquisitivo: La Canasta Básica Alimentaria subió un 11,6% y la Total un 9,6%, superando con frecuencia la evolución salarial (8,6%). El impacto se vio agravado por el aumento desproporcionado en gastos fijos como transporte, energía y alquileres.
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Deterioro del mercado laboral: Ante la falta de empleo formal, miles de trabajadores recurrieron al autoempleo de subsistencia. Como consecuencia, la informalidad laboral ascendió al 44,2%.
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Infantilización de la miseria: La crisis golpea con mayor saña a las infancias y juventudes. El 42,5% de los adolescentes (13 a 17 años) y el 40,9% de los niños (5 a 12 años) viven en la pobreza, frente al 8,5% registrado en adultos mayores. En la Argentina actual, el riesgo de vulnerabilidad social es cinco veces mayor para un joven que para un jubilado.
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Desigualdad territorial: En el AMBA, más del 74% de los hogares de sectores bajos señala que sus ingresos son insuficientes. En el interior, la situación alcanza picos dramáticos en aglomerados como Concordia (52,5% de pobreza) y el Gran Resistencia (49,7% de pobreza y un 24,3% de indigencia).
Un modelo productivo fragmentado
“La economía se encuentra dividida: mientras sectores intensivos en capital como el agro, la energía y la minería muestran dinamismo, las actividades que generan mayor volumen de empleo —como la industria manufacturera, la construcción y el comercio— continúan estancadas.”
— Informe ODSA-UCA
A pesar del optimismo del Ejecutivo nacional respecto a las métricas macroeconómicas y los salarios medidos en divisas, la estructura productiva muestra una marcada dualidad. Sin la recuperación de los rubros mano de obra intensivos, la mejora económica no logra derramar sobre la población, dejando a millones de trabajadores atrapados en estrategias de mera subsistencia.







