Clinica del horror en Villa Ballester: Fetos sin vida y sospecha de venta de bebes

Clinica del Horror en Villar Ballester , imposible de creer pero cierto

La calle Marengo al 3900, en el corazón de Villa Ballester, dejó de ser una coordenada más en el mapa del conurbano para convertirse en el epicentro de una trama que oscila entre la negligencia médica extrema y el rastro de la trata de personas. Lo que comenzó como la búsqueda de una niña de 12 años terminó con el hallazgo de una escena dantesca: ocho fetos descartados en bolsas de consorcio, un director que “no sabe nada” y una ONG bajo la lupa judicial.

El rastro de la niña de Chaco
La mecha de este caso se encendió a cientos de kilómetros, en Monte Quemado, Chaco. Allí, una menor de apenas 12 años, víctima de un abuso sexual aberrante, cursaba un embarazo de ocho meses. La Justicia santiagueña —en colaboración con la bonaerense— le seguía el rastro a ella y a su madre, una pensionada de 48 años, quienes habían desaparecido de su hogar habitual.

El intercambio de inteligencia entre fuerzas provinciales arrojó una pista concreta: una organización no gubernamental con sede en Palermo habría financiado el traslado y el alojamiento de ambas en Buenos Aires. Esta ONG, que oficialmente promueve la salud reproductiva y realiza interrupciones legales del embarazo bajo la Ley IVE, se convirtió en el nexo que depositó a la niña en la Clínica Santa María.

 

 

El allanamiento y el descarte del horror
El viernes por la noche, efectivos de la Superintendencia de Delitos Complejos de la Policía Bonaerense irrumpieron en el centro médico con una orden del Juzgado Federal de Tres de Febrero. El objetivo era localizar a la menor y garantizar su integridad. Al llegar, el director del establecimiento intentó ensayar una evasiva: aseguró desconocer la presencia de la madre y la hija. Sin embargo, la mentira tenía patas cortas.

Aunque la mujer y la niña ya no estaban en el edificio, su paso por allí era innegable. La madre, en una declaración posterior, sembró el interrogante que hoy desvela a los fiscales de la UFI N°7 de Malvinas Argentinas: dijo no saber qué pasó con el bebé. No sabía si estaba vivo, si fue extraído mediante un procedimiento quirúrgico o si fue entregado a terceros.

Lo que los peritos de Científica encontraron en los depósitos de la clínica superó cualquier previsión técnica. En bolsas plásticas, como si fueran desechos patológicos sin clasificar, se hallaron ocho fetos. Cinco de ellos estaban completamente formados, con un desarrollo que indica una gestación avanzada; los tres restantes se encontraban en etapas iniciales.

Dos hipótesis para un mismo espanto
La justicia ahora se divide en dos frentes urgentes. El primero es de carácter forense: se intenta determinar mediante cotejos de ADN si alguno de los fetos hallados corresponde al que gestaba la niña chaqueña. Practicar un aborto a los ocho meses de gestación no solo es una irregularidad legal fuera de los protocolos de salud, sino un riesgo de vida inminente para la paciente pediátrica.

La segunda hipótesis es, si cabe, más oscura: la sospecha de una entrega o venta de bebés. Si el hijo de la niña nació vivo, ¿dónde está? La sombra de la trata de personas sobrevuela el expediente, alimentada por el secretismo de la clínica y el financiamiento externo de la ONG porteña para el traslado de la víctima.

Por el momento, el caso se carátula como “averiguación de ilícito”. A pesar de la gravedad del hallazgo, no hay detenidos, aunque todos los profesionales presentes en el lugar fueron identificados y sus libros de guardia secuestrados. Villa Ballester hoy guarda silencio, mientras la ciencia y la justicia intentan ponerle nombre a los restos hallados en la basura y encontrar el paradero de un recién nacido que, hasta ahora, es un fantasma.

 

Redacción:  Informe Norte

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