INTI: Sturzenegger ordenó más de 700 despidos en el organismo

INTI en crisis : Sturzenegger impulsa una purga de más de 700 empleados y el organismo estalla

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) atraviesa una de las crisis institucionales más graves de su historia reciente. El Ministerio de Transformación y Desregulación del Estado, conducido por Federico Sturzenegger, exigió una “nueva estructura” que implica la desvinculación de más de 700 trabajadores del organismo. La cifra, sin embargo, podría ser apenas la mitad del recorte real que el Gobierno Nacional tiene en mente.

La confirmación llegó de boca del propio presidente del INTI, Miguel Romero, luego de un encuentro celebrado el lunes al mediodía con el Consejo Directivo y los funcionarios de primera línea del organismo. Lo que trascendió de esa reunión fue contundente: desde la cartera de Sturzenegger no sólo se pide ajustar la estructura, sino ejecutar despidos masivos que sacuden los cimientos de una institución científico-tecnológica con décadas de trayectoria al servicio de la industria argentina.

Una exigencia que nadie quiere firmar

Lo que llama la atención no es sólo la magnitud de los recortes, sino la reacción interna que generaron. Romero fue categórico: si los despidos se concretan, “no serán bajo su gestión”. Ni él ni ninguno de sus funcionarios estará dispuesto a suscribir las desvinculaciones. “El acuerdo no era este, era bajar servicios pero no despedir”, remarcó el titular del INTI, dejando en evidencia una fractura entre lo que el organismo entendía como reforma posible y lo que el Ejecutivo finalmente demanda.

La diferencia no es menor. Reducir servicios implica un ajuste operativo; despedir a más de 700 personas —o quizás a más del doble, según advierten desde el propio organismo— es una demolición institucional. El comunicado emitido por representantes del INTI fue explícito al respecto: “La cantidad de bajas que se pide desde el Ministerio de Sturzenegger es muy superior a los 700 despidos que se están comentando, incluso ese número podría solo representar la mitad de lo que le exigen desde el Gobierno Nacional”.

Una cifra que asusta y que crece

Los números que circulan adentro del INTI son escalofriantes. Si la cifra de 700 representara efectivamente la mitad del total exigido, estaríamos hablando de una reducción de plantel de 1.400 agentes o más. Para un organismo técnico-científico donde el conocimiento acumulado de sus empleados es parte sustancial del valor institucional, semejante sangría no se recupera en años.

El INTI no es una repartición burocrática de escritorios y formularios. Es un organismo que presta servicios de metrología, certificación, ensayos y asistencia tecnológica a miles de empresas argentinas, en particular a pequeñas y medianas industrias que no tienen otra forma de acceder a ese soporte. Cada técnico desvinculado es experiencia perdida, capacidad instalada que se evapora y, en muchos casos, servicios que simplemente dejarán de existir.

Los trabajadores responden: jornada de lucha

Frente a este panorama, los trabajadores y delegados del INTI no se quedaron de brazos cruzados. Para este martes 21, convocaron a una jornada de lucha que arrancará a las 10 de la mañana con una conferencia de prensa en la puerta del organismo. El objetivo es claro: repudiar públicamente el accionar del Gobierno Nacional y visibilizar las consecuencias que el ajuste tendrá, no solo para los empleados del INTI, sino para el tejido industrial y productivo del país.

La convocatoria, en este contexto, tiene un valor simbólico que trasciende lo gremial. Es la señal de que el conflicto ya salió de las oficinas y los pasillos internos para instalarse en la calle y en la agenda pública.

El fondo del problema

Lo que ocurre en el INTI es parte de una lógica más amplia que el Gobierno Milei viene aplicando en distintas áreas del Estado: reducir estructuras, bajar el gasto, reformular organismos bajo la premisa de que el sector público es, por definición, ineficiente. Pero aplicar esa lógica con bisturí es muy diferente a hacerlo con motosierra.

La pregunta que queda flotando es si detrás de esta exigencia hay un diagnóstico serio sobre el funcionamiento del INTI o simplemente una orden de ajuste que baja en cascada desde el Ministerio de Economía. Por ahora, lo único claro es que el organismo está al borde de una transformación forzada que muchos, incluyendo su propia conducción, no estaban dispuestos a aceptar.

Redacción: Informe Norte

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