Tigre viajo al sur, no concreto y cayo ante Banfield.
El Matador perdió 1-0 ante Banfield, suma seis sin ganar y dejó pasar otra chance de acercarse a la cima del Torneo Apertura.
En una tarde que dejó más dudas que certezas, Club Atlético Tigre sufrió una dura derrota por 1-0 ante Club Atlético Banfield en el Estadio Florencio Sola, por la fecha 12 del Torneo Apertura. El único gol del partido lo marcó Tiziano Perrotta, en una acción aislada que terminó siendo decisiva en el desarrollo de un encuentro que, por momentos, parecía abierto para cualquiera.

El equipo dirigido por Diego Dabove llegó al sur con algunas variantes importantes. La vuelta de Banegas a la titularidad después de casi un año fue una de las novedades más destacadas, junto con los ingresos de Cabrera y Oviedo. La idea del entrenador fue clara: apostar a un esquema con doble nueve para suplir la ausencia de Romero y ganar presencia en el área rival.
Durante los primeros minutos, el Matador mostró señales positivas. Se adueñó de la pelota, intentó progresar por las bandas y generó algunas aproximaciones que insinuaban un dominio inicial. Sin embargo, esa intensidad fue diluyéndose con el correr del primer tiempo. Las imprecisiones empezaron a acumularse, especialmente en la mitad de la cancha, y las desatenciones defensivas le dieron vida a un Banfield que, sin demasiado, se fue acomodando en el partido.
A los 27 minutos llegó el golpe que cambiaría el rumbo del encuentro. En la primera jugada realmente clara para el local, Perrotta aprovechó una desconcentración defensiva y no perdonó. El gol impactó fuerte en Tigre, que entró en una etapa de nerviosismo y pérdida de claridad. A partir de ahí, el equipo visitante se volvió previsible, con pocas ideas para romper líneas y escasa profundidad en los últimos metros.
Dentro de ese contexto, Santiago López fue uno de los pocos puntos altos del Matador en la primera mitad. Su movilidad y desequilibrio intentaron ser una salida en un equipo que se mostraba apagado. La ocasión más clara llegó a través de un cabezazo de Barrionuevo que exigió una buena respuesta del arquero Sanguinetti, evitando el empate.
El cierre del primer tiempo incluso pudo haber sido más desfavorable para Tigre. Banfield, con espacios y mayor confianza, estuvo cerca de ampliar la ventaja aprovechando los desacoples entre la defensa y el mediocampo visitante, donde la figura de Jalil Elías quedó expuesta en más de una ocasión.
El complemento comenzó con un giro inesperado que parecía favorecer a Tigre. A los 4 minutos, Meriano vio la segunda tarjeta amarilla y dejó a Banfield con diez jugadores. Con un hombre de más y mucho tiempo por delante, el escenario se presentaba ideal para una reacción. Dabove movió rápido el banco e hizo ingresar a Gonzalo Martínez, buscando mayor creatividad en los metros finales.
A pesar de la superioridad numérica, el desarrollo no fue sencillo. Banfield se replegó, cerró los espacios y apostó a un partido físico, trabado, donde cada pelota se disputaba como la última. Tigre tenía la posesión, pero le costaba traducir ese dominio en situaciones concretas. La circulación se volvía lenta y previsible, y el equipo no encontraba los caminos para romper el bloque defensivo del Taladro.
Con el correr de los minutos, el entrenador visitante volvió a intentar un golpe de efecto con un triple cambio: ingresaron Romero, Álvarez y Manu Fernández en busca de mayor frescura y peso ofensivo. Tigre empezó a empujar, más por inercia que por claridad, y se instaló definitivamente en campo rival.

Las chances aparecieron sobre el final. Romero tuvo una oportunidad clara que no logró concretar, y poco después Russo probó con un remate cruzado que pasó cerca. En ese tramo, el empate parecía al caer, pero la falta de precisión en los últimos metros terminó condenando al Matador.
Banfield resistió con orden y determinación hasta el pitazo final. Tigre, en cambio, volvió a mostrar una cara preocupante: dominio sin contundencia, empuje sin ideas y una sensación de frustración que se repite en las últimas fechas. La derrota no solo duele por el resultado, sino también por la oportunidad perdida de acercarse a la cima del torneo.
Con este traspié, el Matador suma su segunda caída en el campeonato y ya acumula seis partidos sin conocer la victoria. Quedó en la cuarta posición con 17 puntos, pero empieza a perder terreno en la pelea grande. Más allá de la tabla, lo que preocupa es el funcionamiento: un equipo que promete en los papeles, pero que todavía no logra sostenerlo dentro de la cancha.
Redacción: Informe Norte / www.informenorte.com.ar
