Ramón Lanús y “la mole” en las Barrancas de Alvear
Tensión en San Isidro: acusan al oficialismo de frenar en el Concejo la discusión sobre un polémico emprendimiento de lujo
El proyecto “Barrancas de Alvear”, un megaproyecto residencial de casi 20 mil metros cuadrados cerca del Tren de la Costa, reaviva la resistencia vecinal y enfrenta a la gestión de Ramón Lanús con la oposición local.
Una nueva controversia sacude a la administración del intendente Ramón Lanús en San Isidro. El foco del conflicto es el desarrollo inmobiliario de lujo Barrancas de Alvear, un emprendimiento de viviendas multifamiliares de casi 20.000 metros cuadrados ubicado a metros de la estación del Tren de la Costa. Mientras sectores de la oposición sostienen que la iniciativa debería estar expresamente prohibida por la normativa vigente, acusan al oficialismo municipal de bloquear y paralizar el debate en el Concejo Deliberante.
La propuesta, diseñada por el Estudio Ramos, proyecta una infraestructura de gran escala en una de las zonas más acomodadas del distrito. Desde sus primeras instancias, la iniciativa despertó un fuerte rechazo entre bloques políticos opositores, agrupaciones ambientalistas y vecinos del bajo, quienes advierten que la obra alteraría de manera irreversible el perfil residencial y el entorno ambiental del sector.
Un megaproyecto de peso y vínculos políticos
El desarrollo inmobiliario es impulsado por integrantes de la familia Sielecki, de relevante trayectoria en la industria farmacéutica y con inversiones diversificadas en el rubro bienes raíces. Entre los nombres vinculados al grupo familiar destaca Ian Sielecki, actual embajador argentino en Francia designado por la gestión nacional de Javier Milei.
En sus orígenes, la propuesta arquitectónica contemplaba unas 30 unidades multifamiliares. Frente a las primeras objeciones, los desarrolladores reformularon el diseño reduciendo la cantidad de viviendas y modificando la distribución de los bloques. Sin embargo, estas modificaciones no lograron destrabar la resistencia social ni política en el municipio.
Parálisis en las comisiones del Concejo
El debate institucional se encuentra estancado. Sectores alineados con el peronismo y el possismo intentaron previamente convocar a una sesión extraordinaria para votar una resolución de rechazo y exigirle al Ejecutivo municipal el archivo definitivo del expediente. Sin embargo, la iniciativa naufragó al no alcanzar el quórum necesario.
Actualmente, el expediente permanece en etapa de comisión, una situación que no implica ni la aprobación ni el rechazo definitivo del emprendimiento.
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La postura municipal: El Ejecutivo defendió inicialmente la presentación argumentando que se encuadra dentro de los parámetros del Código de Ordenamiento Urbano y remarcó que debe cumplimentar el procedimiento formal de Evaluación de Impacto Ambiental.
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El reclamo opositor: Los bloques opositores denuncian que mantener el proyecto en comisión responde a una estrategia deliberada para “dormir” la discusión legislativa mientras se habilita el avance de los estudios ambientales, buscando así consolidar una excepción a la normativa urbana vigente.
La controversia por el Código Urbano y el reclamo vecinal
El conflicto por Barrancas de Alvear se inserta en un clima de tensión preexistente. La aprobación del Código de Ordenamiento Urbano, concretada en mayo pasado, ya había generado intensos debates, marchas y concesiones por parte de la gestión de Lanús para mitigar el descontento social. Entre los compromisos asumidos se encontraba la preservación de la franja costera y el mantenimiento de la fisonomía de los barrios del bajo.
Vecinos autoconvocados y organizaciones civiles se han movilizado en reiteradas oportunidades para manifestar su repudio a lo que consideran una avanzada sobre la identidad del barrio. Con el expediente aún congelado en la deliberación concejal, la comunidad sanisidrense permanece en alerta ante el posible avance de una excepción que convalide el megaproyecto.
Redacción San Isidro

