Ataque en Beccar arrastró y pateo a su ex novia
Jorge Ezequiel Carrizo (25) emboscó a la joven de 23 años en plena vía pública. La víctima había solicitado una restricción perimetral un mes atrás, pero la Justicia nunca notificó al agresor. Hoy se encuentra detenido, mientras ella teme por su vida.
Una caminata rutinaria se transformó en un calvario de tres cuadras para una joven de 23 años en la localidad bonaerense de Beccar, partido de San Isidro. El pasado jueves por la noche, la mujer fue salvajemente atacada por su expareja, Jorge Ezequiel Carrizo (25), quien la emboscó, la arrastró de los pelos y la golpeó brutalmente. El agresor, que ya fue detenido, contaba con una denuncia previa por violencia de género que no logró evitar el ataque por una falla burocrática del sistema: nunca había sido notificado de la restricción perimetral en su contra.
La pesadilla comenzó cerca del cruce de las calles Riobamba y Rolón. La joven regresaba a la casa de su madre tras visitar a una amiga, quien la había acercado en moto hasta la mitad del trayecto. El resto del camino decidió hacerlo a pie, llevando consigo su casco protector. Según reconstruyeron sus familiares a la prensa local, Carrizo ya venía acechándola.
La pareja había puesto fin a su relación hace apenas dos meses, pero el hostigamiento nunca cesó. La emboscada del jueves fue una exhibición de extrema crueldad: “La golpeó, le tiró de los pelos y la arrastró por dos cuadras”, relató un familiar de la víctima. La secuencia de terror se prolongó por más de 300 metros, y el tramo final de la agresión quedó registrado en video. En las imágenes se observa cómo el agresor la sigue atacando de manera incesante, propinándole patadas y utilizando el propio casco de la joven para golpearla.
Crónica de un ataque anunciado
El calvario vivido en las calles de Beccar no fue un estallido aislado de violencia. Hace apenas un mes, Carrizo había irrumpido en el lugar de trabajo de la joven para agredirla. Ese episodio alertó a la víctima, quien de inmediato recurrió a la Justicia: radicó la denuncia correspondiente y solicitó una medida de restricción perimetral para resguardar su integridad.
Sin embargo, el sistema falló. Al no haber sido notificado oficialmente por las autoridades, la medida judicial quedó en un papel y Carrizo continuó moviéndose con total impunidad, libre para acecharla nuevamente.

Tras sobrevivir a este último y brutal ataque, la joven ratificó la denuncia. La causa penal recayó en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 14 de San Isidro, que actuó con celeridad y ordenó la inmediata detención de Carrizo.
Hoy, el agresor está tras las rejas. Sin embargo, para la víctima, las secuelas de la golpiza y la vulnerabilidad ante el sistema la mantienen en estado de alerta: permanece aislada y con un profundo temor por su vida, a la espera de que la Justicia le garantice, esta vez sí, una protección real.
Redacción Sociedad / San Isidro
