Leonel Flores, la joya de Béccar que ilusiona a Boca y a la Selección.
En las calles y potreros del norte del Gran Buenos Aires se respira un fútbol distinto. Es ese fútbol de barrio, picante, de potrero y gambeta corta, donde el talento nace sin pedir permiso y la garra se moldea a fuerza de madrugones y sacrificio. De ese mismo barro identitario surge la figura del momento: Leonel Benjamín Flores, el pibe nacido en Béccar el 6 de febrero de 2007 que hoy hace vibrar a La Bombonera y ya dio sus primeros pasos con la camiseta de la Selección Argentina.
Para entender la vertiginosa carrera de «Benja» —como lo conocen sus allegados— hay que volver a sus raíces en la zona norte. Crecido en el barrio popular Villa La Cava, en el partido de San Isidro, su romance con la pelota empezó bien temprano. A los cinco años ya deslumbraba en el baby fútbol de la sociedad de fomento El Zorzal, en General Pacheco, bajo la mirada atenta de Cristian Benítez, amigo de la familia.
Su periplo por las canchas de la región fue el semillero perfecto: jugó en simultáneo en Ballester Centro, dentro de la liga de San Martín, y más tarde vistió la camiseta de Barrufaldi en Bella Vista. Allí, compartiendo equipo con Tomás Aranda, se consagró campeón en su último año de baby, dejando en claro que le quedaba chico el potrero zonal.

El salto a La Boca y la cultura del esfuerzo
En 2013, el talento del chiquilín de Béccar no pasó desapercibido. Diego Mazzilli, Horacio García, Hugo Perotti y Carlos «Muñeco» Madurga lo detectaron en una prueba en Casa Amarilla. Un año después, con solo siete años, Flores se incorporó formalmente a las infantiles del Club Atlético Boca Juniors.
El camino desde el norte del Conurbano hasta Ezeiza no fue sencillo. Detrás de cada jugada desequilibrante había un esfuerzo familiar gigante. En 2021, con apenas 14 años y jugando en la Novena División, el propio Flores contaba la intimidad de su rutina para ir a entrenar: “Yo me levanto todos los días a las 5:30 de la mañana para poder venir”. Por entonces, definía al predio xeneize como su “segunda casa” y asumía con madurez lo que significaba vestir esa camiseta: “Siento que tengo que dar el doble”.
Esa dedicación dio sus frutos. En 2023 festejó el título de Séptima División bajo el mando de Antonio Barijho y pegó el salto a la Reserva. Para septiembre de 2024 firmó su primer contrato profesional —luego extendido hasta 2029— y en 2025 se convirtió en la gran figura del equipo dirigido por Mariano Herrón. Con ocho goles en el Torneo Proyección Apertura (incluyendo una memorable tarde de cuatro tantos ante Aldosivi) y actuaciones decisivas en el Clausura frente a Lanús y Gimnasia La Plata, lideró el bicampeonato de Reserva. En abril de 2026, ya deslumbraba incluso con perlas de colección, como un gol olímpico ante Platense.
Del elogio de los consagrados al estreno Soñado
Su andar no pasó desapercibido para los referentes. Tras el Superclásico de abril de 2026, el propio Leandro Paredes irrumpió públicamente para elogiarlo: “Hay un chico en la reserva que se llama Leo Flores que también es muy bueno”.

La oportunidad dorada llegó de la mano de Rodolfo Arruabarrena. Tras realizar su primera pretemporada con Primera, el 16 de julio de 2026, a los 19 años, Leonel debutó oficialmente como titular ante Sarmiento de Junín por los dieciseisavos de la Copa Argentina. Le bastaron 71 minutos para convertir su primer gol oficial, con un preciso remate cruzado que sentenció el 2-0 y lo coronó como la figura del encuentro.
Desde allí, su crecimiento fue meteórico:
Copa Sudamericana: Debutó internacionalmente ante O’Higgins y brilló frente a Deportivo Recoleta de Paraguay marcando un gol, provocando dos expulsiones rivales y recibiendo un 10 perfecto de calificación. En cuartos de final, metió la asistencia a Leandro Lozano ante São Paulo para meter a Boca en semifinales.
Liga Profesional: Fue figura descollante en el empate 2-2 frente a Newell’s Old Boys, ganándose los aplausos de la prensa por su explosividad.
Orgullo de la zona norte en la Selección Mayor
El andar del pibe de La Cava traspasó los límites del club. Tras sus convocatorias a la Sub-20 con Diego Placente, el llamado de Lionel Scaloni a la Selección Argentina absoluta no tardó en llegar. El 30 de septiembre de 2026, en Córdoba y ante Bolivia, Flores hizo su debut en la Scaloneta al ingresar por Exequiel Palacios. Fiel a su estilo picante, generó la jugada que terminó en el gol del “Flaco” López, rubricando un debut soñado.

Delantero diestro y encarador, «Benja» se siente cómodo en todo el frente de ataque (“como 7, 9 u 11”, suele definir). Admira a Lionel Messi y Juan Román Riquelme, pero para perfeccionar el mano a mano mira videos de Exequiel Zeballos, Jérémy Doku y Jamal Musiala.
Hoy, Leonel Flores desborda en las canchas más importantes de América y viste los colores de la Patria, pero su impronta sigue siendo la de los potreros de San Isidro, Pacheco, San Martín y Bella Vista. En cada gambeta y en cada cambio de ritmo, el orgullo de la zona norte sigue más vivo que nunca.
Redacción: Informe Norte / www.informenorte.com.ar
