El relato de los televisores frente a los datos: la explosión de la mora y el ahogo financiero en San Fernando
En apenas dos años, la microeconomía argentina ha sufrido un deterioro sin precedentes. Mientras la deuda real de las familias creció un 85,6%, la deuda en situación de mora registró un salto estratosférico del 793,8%. En términos proporcionales, la tasa de morosidad general escaló del 3,6% al 17,5%.
Sin embargo, frente a esta radiografía crítica del sobreendeudamiento, el Gobierno Nacional ha optado por explicaciones anecdóticas. Recientemente, tanto el presidente Javier Milei como el diputado Bertie Benegas Lynch atribuyeron la falta de pago a una supuesta “fiebre mundialista”, argumentando que los argentinos se endeudaron para comprar televisores y hoy, simplemente, “no quieren pagar”. Los datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y los informes del Centro de Estudios para la Ciudad desmienten esta visión reduccionista.
Anatomía de la deuda en Argentina
Para entender la gravedad del cuadro, es necesario definir qué es la mora. Según los criterios del BCRA, un deudor entra en cartera irregular (mora) cuando supera los 90 días de atraso (categorías 3, 4 y 5).
A junio de 2026, el mapa del endeudamiento nacional muestra cifras contundentes:
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19.661.610 personas tienen algún tipo de deuda financiera.
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4.907.603 de esas personas se encuentran en mora.
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Proporción: 1 de cada 4 deudores en Argentina no puede hacer frente a sus obligaciones.
Lejos del estereotipo del consumidor especulador, el informe revela que la mora está más extendida entre los usuarios con saldos de deuda menores. Además, el ahogo es sistémico: el 34,2% de los morosos arrastra deudas impagas con dos o más entidades financieras en simultáneo.
El rol de las Fintech y la juventud asfixiada
El ecosistema de crédito ha mutado. Hoy, los “Neobancos” y billeteras virtuales (como Mercado Pago, entre otras) concentran el mayor volumen de personas endeudadas. Estas plataformas, que ofrecen créditos a un solo clic, se han convertido en la principal fuente de financiamiento para los sectores no bancarizados, pero a un costo altísimo.
El impacto demográfico de este fenómeno es alarmante:
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Mayor tasa de mora: Los menores de 25 años registran una morosidad del 36,8%.
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Mayor volumen de deuda: El segmento de 36 a 45 años concentra la mayor cantidad de dinero adeudado, reflejando el peso de sostener la economía familiar en plena crisis de ingresos.

El mapa bonaerense y el contraste en San Fernando
La provincia de Buenos Aires, que alberga a casi el 40% de la población del país, refleja las cicatrices más profundas de esta crisis. La tasa de mora bonaerense se ubica en el 20,17%, superando el promedio nacional.
En la Zona Norte del Conurbano, la desigualdad queda expuesta al cruzar la Avenida Uruguay. Mientras municipios de altos ingresos como San Isidro y Vicente López mantienen tasas de morosidad controladas (13,01% y 11,52% respectivamente), San Fernando muestra una realidad mucho más vulnerable.
En San Fernando, 1 de cada 4 vecinos está en mora (el 27,82% de la población, superando la media provincial). La brecha de género es mínima (28,78% en hombres y 26,91% en mujeres), pero el desglose por edad confirma que los jóvenes son los más castigados por el ahogo financiero:
| Rango Etario en San Fernando | Tasa de Morosidad |
| Menores de 25 años | 37,76% |
| 26 a 35 años | 37,27% |
| 36 a 45 años | 32,04% |
| 46 a 55 años | 24,79% |
| 56 a 65 años | 19,84% |
| Mayores de 65 años | Menos del 16% |
Tasa libre y ausencia del Estado
Mientras la deuda se capitaliza y los intereses punitorios asfixian los bolsillos de los trabajadores, la postura oficial es la inacción regulatoria. El BCRA no tiene en agenda modificar las normativas vigentes para frenar los intereses de las billeteras virtuales.
La contradicción gubernamental quedó expuesta en las recientes declaraciones del Ministro de Economía, Luis Caputo. Aunque admitió que las tasas cobradas por algunas fintech (que oscilan entre el 400% y el 700% anual) son de carácter “abusivo”, ratificó la decisión de no intervenir, argumentando que se trata de “relaciones entre privados”.
Los datos demuestran que el sobreendeudamiento no es un capricho de consumo postergado, sino el síntoma de una economía donde los ingresos perdieron la carrera contra la inflación y el crédito de subsistencia se transformó en una trampa de la que cada vez es más difícil salir.
Fuentes: Mapa de la deuda
