Pilar: a diez meses del cierre se vende la planta de Whirlpool

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Whirlpool vende su planta de Pilar: el fin del sueño productivo que demandó US$ 52 millones

El complejo industrial inaugurado en 2022 fue puesto en el mercado tras el cese definitivo de la fabricación local. La propiedad, ubicada en Fátima, cotizaría en torno a los 17 millones de dólares.

Apenas tres años después de haber desembarcado con pretensiones globales en el partido bonaerense de Pilar, Whirlpool dio el paso final en el desmantelamiento de su estructura industrial en la Argentina. La multinacional estadounidense puso formalmente a la venta su megafábrica de lavarropas ubicada en la localidad de Fátima, luego de haber bajado la persiana de su producción nacional en noviembre pasado.

La operación inmobiliaria está en manos de una firma especializada en bienes raíces corporativos, según consignó el diario Resumen. El predio cuenta con 30.453 metros cuadrados cubiertos emplazados sobre un terreno total de 120.693 metros cuadrados. Además, dispone de capacidad para incorporar otros 50.000 m² de superficie construible, un atributo que busca tentar a posibles compradores del sector logístico, industrial o manufacturero.

Si bien la cotización oficial del inmueble se mantiene bajo reserva, referentes del sector inmobiliario industrial estiman que, por los valores de mercado en la zona de Pilar, la propiedad tiene una base de salida cercana a los 17 millones de dólares.

De la inversión récord al freno de mano

El desenlace de la planta marca el cierre de un ciclo que comenzó con altas expectativas. Inaugurado en octubre de 2022 tras un desembolso de US$ 52 millones, el complejo nació diseñado como uno de los polos tecnológicos más avanzados del grupo a nivel mundial. La proyección inicial contemplaba fabricar hasta 300.000 lavarropas anuales, destinar el 70% de la producción a mercados de exportación y consolidar a la Argentina como un hub regional.

El negocio pareció tomar dinamismo durante 2023, su primer año completo de operaciones, cuando la demanda justificó la apertura de un segundo turno de trabajo. Sin embargo, el viento a favor duró poco. En mayo de 2024, la compañía recortó ese segundo turno y despidió a unos 60 operarios, concentrando toda la actividad en una sola franja horaria.

La sangría no se detuvo allí. La falta de competitividad frente a otros mercados y la incapacidad de la operación local para alcanzar las metas de eficiencia fijadas por la casa matriz desencadenaron el desenlace final el 26 de noviembre de 2025, fecha en la que Whirlpool suspendió definitivamente la fabricación en el país. El cierre dejó en la calle a 220 trabajadores entre personal de planta y áreas administrativas vinculadas a la producción.

Pese a la venta del activo y el abandono del esquema productivo local, la corporación norteamericana continuará presente en el mercado argentino a través de su estructura comercial, aunque abasteciendo sus puntos de venta de forma exclusiva mediante productos importados.

Redacción Pilar

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