Tigre le gano en el último suspiro a Vélez en Victoria.
Tigre logró un triunfo agónico ante Argentinos y sumó sus primeros tres puntos en el Torneo Clausura, mientras que el equipo de Nicolás Diez, que llevaba 11 encuentros sin derrotas, apenas sumó uno de seis en el campeonato. El Matador fue presión y garra y cuando el Bicho buscaba el triunfo, lo liquidó con un gran contragolpe.

Los 20 minutos iniciales fueron una muestra de la identidad que busca Nicolás Diez para Argentinos. Diferente a la que le había impreso Gabriel Milito pero similar en la vocación ofensiva, en el juego asociado y la cancha amplia. Tuvo en ese arranque tres chances claras de gol, dos las evitó el arquero Felipe Zenobio y un remate de Viveros pegó en el travesaño. No pudo imponer en la red esa superioridad y de a poco Tigre lo emparejó.
El Matador aún no tiene un juego aceitado, pero lucha, presiona, exige y apuesta a la pelota parada. Todavía no había hecho demasiado y tuvo un penal a favor por una mano de Erik Godoy. Pero Diego Sosa no fue tan eficaz como en la primera fecha ante Vélez, primero se lo rechazó el Ruso Rodríguez y luego desvió el remate con gran parte del arco desprotegido. Tuvo una chance y la desperdició.
La parte final tuvo un primer cuarto de hora con ritmo y goles. Esa presión que siempre ejerció Tigre tuvo su premio cuando a Jabes Saralegui le quedó un rebote, se metió en el área y definió con calidad ante la salida del Ruso Rodríguez. De la misma manera, el Bicho llegó enseguida al empate con un poco de suerte y calidad, porque primero hubo un par de pifias de la defensa local pero luego Ismael Sosa asistió con un taco Prieto y el lateral sacó un potente remate que sacudió la red.
Tras el 1-1, el juego se ensució, hubo algunas jugadas polémicas, la gente de Tigre pidió un penal que el árbitro Zunino y el VAR no consideraron, y el clima se calentó un poco. Recién en el final, más allá del cansancio, otra vez cada uno se acomodó de nuevo a su juego. Recién ahí pudo aportar algo de manejo Hernán López Muñoz, quien reemplazó a Ismael Sosa.
La jugada del gol del triunfo fue una instantánea del partido. Argentinos estaba decidido a llevarse la victoria (Zenobio ya había tenía una buena intervención unos minutos antes), pero perdió una pelota cerca del área local y Tigre armó una contra perfecta: Saralegui limpió para Medina, quien envió un pase milimétrico para Ignacio Russo, el hijo del entrenador de Boca la paró de pecho, se acomodó, cruzó el remate y selló la victoria del Matador.
Redacción: Informe Norte / www.informenorte.com.ar
