San Isidro celebro el Día de la Tradición en el HCD de San Isidro

Se presentaron en el Concejo Deliberante los grupos Los da Silva y Juan del Monte, con bailarines que aportaron colorido a la noche de música tradicional.

El Concejo Deliberante de San Isidro se volvió a vestir de gala el sábado pasado para acoger la actuación de los conjuntos folklóricos Los da Silva y Juan del Monte que representan los nuevos valores de la música tradicional argentina.

En el marco de la conmemoración del Día de la Tradición, estas dos bandas trasladaron el calor y la fiesta que se puede vivir en una peña a un recinto ideal para vivir la experiencia musical de manera cercana y más íntima.

Los da Silva fueron los primeros en arrancar aplausos con su actuación repleta de chacareras, escondidos, gatos y zambas. Diego y Ezequiel da Silva son hermanos y ambos lideran y ponen voz a un grupo que ha tenido varias vidas pero ahora como tal lleva tan solo un año girando.

“En casa siempre sonó el folklore de todo tipo”, recuerda Diego, el más joven de los dos y añade que también sonaban influencias portuguesas que es de donde proviene parte de su familia.

En el escenario actuaron con frescura, hablando con el público y contagiando su estima con temas que muchos cantaron o siguieron con las palmas.

Santiago Rossi, sobrino de los da Silva, aportó colorido con su guitarra como también con su bombo lo hizo Jonatan Valenzuela.

En mitad de la noche, Los da Silva fueron relevados en el escenario por el trío Juan del Monte.

Sergio Schmitov (voz y guitarra), Francisco Reos (piano eléctrico) y Gabriela Ferreiro (bombo), con un look moderno, agradecieron la oportunidad que les brindaban sus amigos de peña para lucir su folklore repleto de clásicos y nuevos paisajes poéticos.

La noche la adornaron con sus bailes la pareja del ballet premiado, Julieta Ilvento y Sebastián Sánchez. Con sus trajes típicos y sus pañuelos al viento danzaron al ritmo de melodías que por su vitalidad levantaron de sus asientos a más de una pareja que no pudo evitar acompañar con el cuerpo lo que sentían sus corazones.