Gran concierto de la orquesta sinfonica nacional en San Isidro

La agrupación se presentó gratuitamente el viernes en la Iglesia de San José, donde un centenar de personas disfrutaron de un repertorio con obras de Félix Mendelssohn y Antonin Dvorak.

La Orquesta Sinfónica Nacional ofreció el viernes un concierto gratuito en la iglesia de San José de San Isidro, donde un centenar de personas disfrutaron de un repertorio con obras de Félix Mendelssohn y Antonin Dvorak.

Organizado por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro, con la colaboración del Ministerio de Cultura de la Nación, el evento comenzó a las 21 y tuvo a Guillermo Becerra como director invitado.

“Siempre es un placer recibir a la Orquesta Sinfónica Nacional en San Isidro, que cuenta con un público conocedor de la música clásica, pero también hay mucha gente que a partir de estas presentaciones se acerca por primera vez al género. Esa es nuestra meta principal, seguir afinando el oído entre todos, ampliar nuestro repertorio y sumar más audiencias. Eso nos llena de alegría”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

El espectáculo contó con casi un centenar de músicos, entre violines, violas, contrabajos, flautas, oboes, clarinetes, fagotes, trompas, timbales, tambor y otros instrumentos, que en una primera parte ofreció una selección de cinco números instrumentales de El Sueño de una noche de verano, Op. 61, de Mendelssohn (I. Obertura, II. Scherzo, III. Intermezzo, IV. Nocturno y V. Marcha Nupcial). Luego, en la segunda parte, se ejecutó la Sinfonía N° 7 en Re menor, Op. 70 (I. Allegro maestoso, II. Poco adagio, III. Scherz –Vivace y IV. Finale-Allegro), de Dvorak.

“Para mí es un orgullo estar al frente de esta orquesta, presentarme por primera vez en este lugar tan hermoso y colaborar para que la gente pueda escuchar en vivo la música de grandes autores”, comentó Becerra, que integró la Sinfónica de Maracaibo (Venezuela), el Cuarteto Contemporáneo y la Orquesta de Cámara de Barquisimeto, se perfeccionó en Italia y Austria, y debutó en el Teatro Colón, en 1986, con la Orquesta Filarmónica.

“Es la segunda vez que escucho música clásica en vivo. Vine solo, porque mi esposa se quedó en casa cuidando a nuestra beba de dos años y medio. Me pareció fabuloso”, comentó Maximiliano Flores, de 37 años.

Sergio Accaputo llegó al concierto con su esposa y sus dos hijos: Micaela, de 7 años, que está aprendiendo charango, y Tadeo, de 9, que toca el violín en la Orquesta Sinfónica Juvenil de San Martín. “Ellos siempre escuchan música en CDs, pero esto es otra cosa. Para los chicos fue un incentivo muy importante”, comentó Sergio en la puerta de la iglesia.