En San Isidro se realizo la sexta Jornada de Recolección de Residuos

Con el objetivo de que los desechos electrónicos puedan ser aprovechados y no terminen en la basura, el Municipio de San Isidro llevó a cabo la sexta Jornada de Recolección de Residuos Electrónicos en diferentes puntos del partido.

CPU viejas, monitores, teclados, mouses, notebooks e impresoras fueron algunos de los aparatos que los vecinos acercaron a los puestos que se montaron en las seis localidades del distrito.

“Esta es una iniciativa que no para de crecer y cada vez convoca a más gente. La idea está buenísima porque ayuda a cuidar el medio ambiente y tiene un fin solidario, ya que estos elementos electrónicos reciclados son destinados a centros educativos”, afirmó el intendente Gustavo Posse, que se acercó a la plaza 9 de Julio de Martínez.

Con esta propuesta se busca evitar la contaminación del medio ambiente que generan los residuos electrónicos, que los vecinos puedan ayudar con aquellos equipos que ya cumplieron su vida útil y, además, los profesionales de la Fundación Equidad se encargan de transformar esas computadoras en desuso en equipos listos para ser donados a escuelas y organizaciones no gubernamentales.

El director del Taller de Reciclaje de la Fundación Equidad, Juan Faieraizen, expresó: “Recolectamos de dos a cuatro toneladas de residuos por campaña con lo que ya equipamos dos centros de capacitación informática y ya tenemos la expectativa de crear uno más”.

La iniciativa es organizada en conjunto entre la Red Juvenil Activa que promueve la Secretaría de Integración Comunitaria, la Fundación Equidad y la Subsecretaría de Espacio Público.

El proyecto nació del programa Los Jóvenes Tienen la Palabra en los que, con el apoyo de la Unión Europea, se fomenta su participación en el diseño de políticas públicas.

“Muchas veces la gente no sabe qué hacer con este tipo de aparatos. De esta manera se pueden reciclar y crear nuevas computadoras para instituciones que quizás no tienen la posibilidad de tenerlas de otra manera”, subrayó Lautaro Gulla, de la Red Juvenil Activa.

Según Greenpeace, cada argentino desecha tres kilos de basura electrónica por año, lo que significa 120.000 toneladas de basura que termina en rellenos comunes. Y el problema no sólo es la cantidad o el volumen sino que la mayoría de sus partes son contaminantes y tardan entre 10 y 300 años en degradarse.

La Fundación Equidad estima que con 7 mil kilogramos de lo que para muchos es sólo “basura electrónica” podrían fabricarse unas mil computadoras recicladas y listas para usar.